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Santa Marta recibirá más de 105 mil turistas en Semana Santa entre reclamos por obras, basuras e inseguridad

por Álvaro Quintana Mendoza
A puertas de la Semana Santa, la acumulación de basuras en distintos sectores de Santa Marta deja en evidencia fallas en la recolección, justo cuando aumenta la llegada de visitantes y la presión sobre los servicios públicos.

La ciudad entra a la temporada alta con operativos, refuerzo institucional y presencia en zonas turísticas, en medio de quejas acumulación de basuras alcantarillado y el crecimiento inusitado de hurto.

Santa Marta afrontará la Semana Mayor con una proyección que supera los 105.000 visitantes, una cifra que confirma su peso como destino turístico, pero que también coincide con un momento complejo en la ciudad, marcado por obras abiertas, dificultades en el sistema de alcantarillado, acumulación de basuras en varios sectores y una percepción de inseguridad que sigue generando inconformidad entre residentes y comerciantes.

Mientras hoteles y operadores turísticos se preparan para una ocupación superior al 70%, con picos cercanos al 77% en los días centrales, el flujo de viajeros también se reflejará en el Aeropuerto Internacional Simón Bolívar, que prevé jornadas con hasta 38 vuelos diarios y cerca de 16.000 pasajeros movilizados en los momentos de mayor demanda, un aumento que obliga a reforzar la logística en distintos frentes.

En paralelo, la Policía Nacional de Colombia y la administración distrital han desplegado un plan que involucra a más de 1.600 personas entre uniformados, agentes de tránsito, personal de espacio público y organismos de socorro, con presencia en playas, balnearios, el Centro Histórico y escenarios religiosos, buscando mantener el control en una temporada que históricamente eleva los riesgos.

Sin embargo, la preparación institucional contrasta con lo que ocurre en la calle. En varios sectores persisten intervenciones viales que afectan la movilidad, hay puntos con problemas sanitarios y zonas donde el tráfico se vuelve más lento de lo habitual, a esto se suma la presencia de residuos sólidos acumulados en vías, esquinas y zonas comerciales, una situación que no solo impacta la imagen de la ciudad, también genera molestias entre quienes viven y trabajan en estos sectores, y que podría agravarse con la llegada masiva de visitantes, especialmente en corredores turísticos y accesos a playas.

A este panorama se suma la preocupación por la seguridad. En operativos recientes, las autoridades han intensificado controles que han permitido la incautación de armas blancas, estupefacientes y un número creciente de armas traumáticas, dispositivos que han comenzado a aparecer con más frecuencia en hechos de hurto e intimidación en la ciudad.

El uso de estas armas no es menor. Muchas son visualmente similares a las de fuego, lo que facilita que quienes delinquen logren someter a sus víctimas sin necesidad de disparar. En varios casos reportados, las personas afectadas no logran distinguir si se trata de un arma real, lo que aumenta el nivel de temor y reduce la capacidad de reacción.

Detrás de este fenómeno hay un cambio en la forma en que operan algunas estructuras delincuenciales. El uso de armas traumáticas responde a una lógica de menor exposición legal frente a las armas convencionales, lo que permite ejecutar hurtos y acciones de intimidación con menos riesgo judicial, sin dejar de generar impacto en la seguridad ciudadana.

Ese comportamiento ha sido identificado en diferentes zonas, donde el hurto mantiene una dinámica constante, con modalidades que se ajustan a las condiciones del entorno, especialmente en áreas de alta circulación de personas. La temporada de Semana Santa, con mayor presencia de turistas, se convierte en un escenario atractivo para este tipo de acciones.

Para enfrentar este contexto, las autoridades han instalado Puestos de Mando Unificado en puntos estratégicos, desde donde se coordinarán respuestas ante cualquier eventualidad relacionada con orden público, servicios o emergencias. A esto se suma la vigilancia en playas por parte de rescatistas y organismos de socorro, así como el control marítimo y la supervisión de embarcaciones.

En materia de movilidad, agentes de tránsito estarán encargados de regular el flujo vehicular, realizar controles y acompañar los desplazamientos en las principales vías, en un intento por reducir los impactos que ya se sienten en la ciudad.

Santa Marta se prepara para recibir a miles de visitantes en una de las temporadas más importantes del año, con operativos y despliegues en marcha, pero también con retos visibles en sus calles, entre obras inconclusas, basuras acumuladas e inseguridad, en una semana donde la ciudad deberá responder no solo a quienes llegan, sino también a quienes la habitan todos los días.

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