Una licenciada en Etnoeducación llevó la memoria cultural de Puebloviejo a un escenario global, tras ser elegida entre cerca de mil participantes en un programa académico respaldado por la Universidad de Harvard.
El nombre de la Universidad del Magdalena vuelve a aparecer en un escenario académico internacional. Esta vez, el reconocimiento llega por cuenta de Diana De Los Ríos Mayorga, egresada del programa de Licenciatura en Etnoeducación, quien logró ubicarse entre los mejores proyectos del Certificado en Estudios Afrolatinoamericanos, desarrollado por la Universidad de Harvard a través de su instituto especializado en estos estudios.
El resultado no es menor. En este proceso participaron cerca de mil personas de distintos países, todas interesadas en profundizar en la historia, los aportes culturales y los retos actuales de las comunidades afrodescendientes en América Latina. En ese grupo amplio y competitivo, el trabajo presentado por la egresada de Unimagdalena logró destacarse por su enfoque y contenido.
La formación académica fue posible gracias a una beca completa otorgada por el Instituto de Investigaciones Afro-Latinoamericanas (ALARI), entidad que hace parte de Harvard y que impulsa este tipo de programas a nivel internacional. No solo Diana accedió a este beneficio, también lo hicieron otros estudiantes del mismo programa académico, lo que evidencia una participación activa de la universidad en este tipo de convocatorias.
El proyecto con el que logró este reconocimiento lleva por título “La danza; memoria viva de San Juan de los Palos Prietos”. Se trata de una propuesta audiovisual centrada en las prácticas culturales de esta comunidad afrocolombiana ubicada en zona rural del municipio de Puebloviejo. A través de imágenes, sonidos y relatos, el trabajo recoge expresiones como la danza, los cantos y los encuentros colectivos, mostrando cómo estas manifestaciones han permitido mantener viva la memoria y la identidad en el territorio.
El proceso no estuvo exento de dificultades. La propia egresada ha señalado que uno de los principales retos fue la conectividad, una limitación constante en su comunidad. A pesar de esto, logró mantenerse en el programa y cumplir con las exigencias académicas, lo que terminó reflejándose en el resultado final.
Más allá del reconocimiento, el trabajo también le abrió una nueva oportunidad. Diana fue seleccionada como ponente en un conversatorio internacional que se realizará en junio en la ciudad de Cali. Allí tendrá la posibilidad de presentar su investigación ante un público académico más amplio, llevando consigo una muestra del trabajo cultural que se desarrolla en el Caribe colombiano.
Desde el programa de Licenciatura en Etnoeducación de Unimagdalena también se destacó el alcance de este logro. Su director, Luis Armando Vila Sierra, hizo énfasis en la importancia de acceder a este tipo de certificaciones internacionales, especialmente cuando se trata de programas que normalmente tienen costos elevados. El hecho de que estudiantes de la institución hayan obtenido becas completas marca un avance en términos de acceso y proyección académica.
Además, el resultado alcanzado por la egresada fue valorado como una muestra del proceso formativo que se viene desarrollando en la universidad. Su proyecto no solo cumplió con los criterios académicos, también logró conectar conocimiento con territorio, un aspecto clave dentro de la etnoeducación.
Este reconocimiento se suma a otros avances en materia de internacionalización que ha venido impulsando Unimagdalena en los últimos años. La participación en programas académicos de alto nivel, como el de Harvard, permite abrir espacios de intercambio y visibilidad para estudiantes y egresados, al tiempo que fortalece las líneas de trabajo relacionadas con comunidades afrodescendientes.
El caso de Diana De Los Ríos deja en evidencia cómo desde el territorio también se pueden construir propuestas que logran trascender fronteras, incluso en medio de limitaciones estructurales. Su trabajo no solo representa un logro personal, también pone sobre la mesa el valor de las tradiciones culturales como fuente de conocimiento y como eje de procesos educativos que siguen ganando espacio en escenarios internacionales.