Un año después de los anuncios realizados durante los 500 años de Santa Marta, la ciudad comienza a mostrar los primeros resultados del paquete de inversiones impulsado por el Gobierno Nacional y el Distrito. Mientras algunas obras ya fueron entregadas y otras avanzan hacia su ejecución, varios proyectos aún esperan pasar del anuncio a la realidad.
Cuando Santa Marta celebró sus 500 años, el Gobierno Nacional presentó un paquete de inversiones que buscaba atacar el problema más antiguo de la ciudad: la falta de agua potable. El plan contempló recursos por $1,2 billones para proyectos de acueducto y saneamiento, a los que se sumaron inversiones en vivienda, educación e infraestructura turística. La promesa era que el quinto centenario marcaría el comienzo de una nueva etapa para la capital del Magdalena.
A pocos días de que Santa Marta cumpla 501 años, el panorama permite responder una pregunta inevitable: ¿qué se hizo realidad y qué sigue esperando?
La primera obra
La respuesta más clara está en la Estación de Bombeo de Aguas Residuales (EBAR) Norte.
La infraestructura, cuya rehabilitación recibió una inversión nacional cercana a $31.900 millones, ya fue entregada y entró en operación.
Su función es aumentar la capacidad del sistema de alcantarillado, disminuir los rebosamientos de aguas residuales y mejorar el manejo de las aguas servidas en una amplia zona del norte de la ciudad.
Después de décadas de retrasos y múltiples inconvenientes técnicos, la EBAR Norte se convirtió en la primera gran obra culminada del paquete anunciado para los 500 años y en el ejemplo más visible de que parte de los compromisos comenzó a materializarse.
El Curval despega
Si la EBAR Norte representa la primera obra terminada, el siguiente gran paso lo da el proyecto El Curval.
A comienzos de junio, la Alcaldía de Santa Marta adjudicó el contrato para construir el nuevo sistema de abastecimiento, considerado el proyecto de agua potable más importante de la historia reciente del Distrito.
La inversión supera los $410.000 millones y comprende una nueva planta de tratamiento, una línea de conducción de aproximadamente 10,5 kilómetros y redes que permitirán ampliar la cobertura hacia distintos sectores urbanos y rurales.
Con la adjudicación definida, El Curval dejó de ser una promesa para entrar en la etapa de ejecución.
El reto ahora será cumplir el cronograma de construcción y convertir la obra en una solución efectiva para miles de familias que hoy continúan padeciendo el desabastecimiento.
La desalinizadora toma forma
Otra de las apuestas estratégicas es la planta desalinizadora.
Aunque durante los primeros anuncios se habló de dos infraestructuras, el proceso evolucionó y el Gobierno Nacional inició este año la convocatoria para contratar la construcción de la primera planta, proyecto que busca fortalecer el abastecimiento de agua potable mediante tecnología de desalinización.
El Ministerio de Vivienda abrió oficialmente el proceso de selección de las firmas interesadas en ejecutar la obra, un paso que representa el avance administrativo más importante desde que la iniciativa fue declarada Proyecto Estratégico de la Nación.
La inversión prevista para las dos desalinizadoras supera los $786.000 millones, aunque la prioridad inmediata está concentrada en desarrollar la primera infraestructura.
Los pozos siguen
No todas las obras avanzan al mismo ritmo.
Uno de los proyectos que permanece en ejecución corresponde a la rehabilitación y optimización de los pozos profundos que abastecen diferentes sectores de Santa Marta. El programa cuenta con una inversión cercana a $19.233 millones, financiada totalmente por la Nación.
Las intervenciones incluyen mejoras electromecánicas y trabajos para optimizar la calidad del agua, con el propósito de aumentar la capacidad de producción mientras se consolidan las soluciones estructurales del sistema. De acuerdo con el cronograma oficial, estas obras continuarán durante 2026.
La hoja de ruta
Entre los proyectos menos visibles aparece el Plan Maestro de Acueducto y Alcantarillado.
Aunque no se trata de una obra física, es considerado uno de los documentos técnicos más importantes del paquete de inversiones porque definirá las necesidades del sistema para las próximas décadas y priorizará las futuras inversiones.
Actualmente continúa en elaboración mediante estudios y diseños, por lo que todavía no se traduce en intervenciones visibles para la ciudadanía.
Las obras pendientes
El balance también deja interrogantes.Dentro del paquete presentado para los 500 años se anunciaron proyectos como la optimización de la PTAP Mamatoco, la línea de conducción El Roble, nuevas estaciones de bombeo, la PTAR Zuca y obras complementarias del sistema de agua, agrupadas en inversiones superiores a $55.700 millones.
Sin embargo, la información oficial disponible muestra que varias de estas iniciativas permanecen en etapas de diseño, estructuración o contratación, sin que todavía hayan iniciado su fase constructiva.
Algo similar ocurre con parte de la infraestructura turística anunciada para acompañar la conmemoración de los 500 años. Aunque el Gobierno Nacional confirmó recursos para la construcción de muelles turísticos y estos continúan dentro de la planeación institucional, no existe aún un balance público consolidado que permita establecer cuántos proyectos ya fueron contratados o iniciaron obras.
El balance
Un año después de los anuncios, el panorama muestra avances concretos, aunque también evidencia que la transformación prometida todavía está en desarrollo.
La EBAR Norte ya hace parte de la infraestructura de la ciudad. El Curval entró en ejecución tras la adjudicación del contrato. La planta desalinizadora dio un paso decisivo con la apertura del proceso de selección para su construcción. Los pozos profundos continúan en rehabilitación y el Plan Maestro sigue definiendo la hoja de ruta del sistema hídrico.
Al mismo tiempo, una parte importante de las iniciativas anunciadas durante el quinto centenario permanece en fases previas a la construcción o sin un reporte consolidado de avance.
A pocos días de los 501 años de Santa Marta, el desafío dejó de ser anunciar proyectos. El verdadero examen consiste en cumplir los cronogramas, ejecutar las inversiones comprometidas y convertir las promesas del quinto centenario en obras capaces de transformar la vida cotidiana de una ciudad que aún espera una solución definitiva a su histórica crisis de agua.

