Un predio ganadero en zona rural de Pijiño del Carmen fue ocupado dos veces en menos de un mes, según la Federación Colombiana de Ganaderos, los conflictos por la tierra y la inseguridad rural siguen siendo una de las principales preocupaciones del sector.
No alcanzó a enfriarse el primer susto cuando ya el problema estaba de regreso. En la finca El Delirio, un predio ganadero ubicado en zona rural de Pijiño del Carmen, la historia se repitió en cuestión de semanas, primero en febrero, luego en marzo, dos ocupaciones que hoy tienen en alerta a productores de la región que ven en este caso algo que puede escalar.
El 16 de febrero de 2026 un grupo de personas ingresó al terreno por la fuerza, se instaló sin autorización y encendió las alarmas de inmediato, al día siguiente, de forma inesperada, los ocupantes se retiraron voluntariamente, lo que permitió recuperar la posesión del predio, aunque la tranquilidad duró poco.
La historia volvió a empezar
El 10 de marzo la escena se repitió, otra vez personas no identificadas entraron al predio y se asentaron en el lugar, repitiendo un patrón que ya no pasa desapercibido entre quienes siguen de cerca lo que ocurre en esta zona del Magdalena.
Frente a este nuevo episodio, el propietario acudió a las autoridades e interpuso una querella por perturbación a la posesión y tenencia del inmueble, buscando una reacción inmediata que permita el desalojo y el restablecimiento del control sobre la finca, apoyándose en lo que establece el Código Nacional de Seguridad y Convivencia Ciudadana.
Dentro de las solicitudes también se pidió presencia de la fuerza pública, no solo para recuperar el predio, también para identificar a quienes están detrás de estas ocupaciones que, hasta ahora, siguen sin claridad.
Una preocupación que viene creciendo
Desde la Federación Colombiana de Ganaderos se ha advertido en distintos espacios que la inseguridad en el campo, incluyendo invasiones de predios, extorsión y amenazas, sigue siendo uno de los principales factores que afectan la actividad productiva, especialmente en regiones donde la economía depende del sector agropecuario.
El gremio ha señalado que este tipo de situaciones impacta directamente la confianza del productor, limita la inversión y frena proyectos que requieren estabilidad en la tenencia de la tierra, un elemento clave para sostener la producción ganadera en el tiempo.
Fedegán ha reiterado que los conflictos por la tierra y los problemas de seguridad rural hacen parte de las principales preocupaciones reportadas por los ganaderos a nivel nacional, lo que pone casos como el de El Delirio dentro de un escenario más amplio.
La tierra en disputa y el riesgo para producir
En este caso hay un elemento adicional que complica el panorama, el predio hace parte de un proceso que se adelanta ante la Agencia Nacional de Tierras, lo que suma tensión en medio de un contexto donde los temas de propiedad y acceso a la tierra siguen generando disputas.
Para el sector ganadero, la estabilidad en la tenencia del suelo es la base del negocio, sin esa garantía, cualquier inversión queda expuesta, los ciclos productivos se interrumpen y el riesgo empieza a pesar más que la rentabilidad.
Una ocupación no solo detiene el uso del predio, también golpea la planificación, afecta la confianza y pone en pausa decisiones clave dentro de la finca, sobre todo en regiones donde cada hectárea es determinante para sostener la actividad.
El Delirio hoy se convierte en una señal que empieza a incomodar al sector ganadero del Magdalena, porque lo que ocurre en un predio puede terminar repitiéndose en otros, mientras las soluciones siguen sin aparecer con la rapidez que el campo está reclamando.