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Unimagdalena y Nueva Zelanda consolidan alianza tecnológica para la protección de lenguas indígenas

por Álvaro Quintana Mendoza
Tres investigadores de la Universidad de Waikato visitaron a la Unimagdalena para fortalecer la cooperación académica.

La gestión del Rector Pablo Vera Salazar posiciona a la institución como referente en soberanía de datos mediante el proyecto Aluna-IA y el desarrollo del traductor Sayta en conjunto con expertos de la Universidad de Waikato.

La Universidad del Magdalena avanza en su estrategia de internacionalización con sentido territorial mediante la reciente visita de investigadores de la Universidad de Waikato, quienes llegaron desde Nueva Zelanda para articular esfuerzos en torno a la soberanía algorítmica y la gobernanza de datos.

Esta colaboración, impulsada desde el plan de gobierno del Rector Pablo Vera Salazar, busca que los avances en inteligencia artificial no solo sean herramientas técnicas, sino vehículos de preservación cultural para las comunidades indígenas de la región.

Durante el encuentro, los académicos neozelandeses, con amplia experiencia en el trabajo con los pueblos maoríes, intercambiaron conocimientos con el equipo local en espacios emblemáticos como la Kankurwa y el Aula Palafítica, reconociendo las similitudes en la lucha por la autonomía tecnológica de los pueblos originarios de ambos países.

Soberanía tecnológica y el ecosistema Aluna-IA

Bajo la visión del Rector Vera, la apuesta por el ecosistema Aluna-IA ha permitido que la Alma Mater cree soluciones propias como ‘Sayta’, un traductor basado en inteligencia artificial que pretende proyectar las lenguas nativas hacia el escenario global.

Este tipo de proyectos son el resultado de una política institucional que prioriza la investigación aplicada, donde el Centro de Interculturalidad, Territorio y Sostenibilidad juega un papel clave al sentar en una misma mesa a líderes indígenas, pescadores y campesinos con expertos internacionales.

El propósito de estas mesas de co-creación, lideradas por investigadores como Juan Carlos Vargas, es identificar problemas reales del territorio y diseñar soluciones digitales que respeten la cosmovisión de las comunidades locales, evitando que la tecnología sea un factor de desplazamiento cultural.

La relación entre ambas universidades ha escalado desde el intercambio de estudiantes iniciado en 2025 hasta la consolidación de un marco ético para el manejo de información, siguiendo el camino trazado por misiones académicas previas al Instituto de Investigación Te Pūtai.

El profesor Maui Luke Hudson, representante de la delegación neozelandesa, destacó que la apertura de Unimagdalena para profundizar en intercambios de investigación y movilidad de personal docente es un reflejo de una administración que entiende la cooperación internacional como un eje de desarrollo social.

Al integrar estas líneas estratégicas en el Seminario Aluna IA, los estudiantes tienen la oportunidad de trabajar directamente con invitados de talla mundial, evidenciando la capacidad instalada que la Rectoría ha fomentado para que la innovación tecnológica sea, ante todo, un acto de respeto por la identidad del Magdalena.

Co-creación desde la raíz del territorio

El impacto de estas jornadas se extiende más allá del campus principal, alcanzando a las comunidades pescadoras y campesinas que participan activamente en la identificación de retos que la inteligencia artificial puede ayudar a resolver.

En este contexto, la Política Aluna se presenta como un compromiso ético que garantiza que los datos y algoritmos generados en la región permanezcan bajo la gobernanza de sus propios creadores.

La administración de Pablo Vera Salazar ha sido enfática en que la universidad debe ser un puente entre la sabiduría ancestral y la vanguardia digital, logrando que proyectos como Sayta sean el primer paso hacia una red de comunicación intercultural que no dependa de plataformas extranjeras para su subsistencia.

Finalmente, este encuentro reafirma que la Universidad del Magdalena cuenta con el liderazgo necesario para encabezar proyectos de alto impacto que generan beneficios directos en la educación y en el territorio.

La articulación con la Universidad de Waikato abre la puerta a futuras becas y proyectos de co-investigación que fortalecerán la formación de los estudiantes, quienes ahora ven en la inteligencia artificial una aliada para la defensa de sus raíces.

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