La ciudad registra el proceso de titulación más amplio de su historia reciente, con impacto directo en seguridad jurídica, acceso a crédito y ordenamiento urbano para miles de familias.
Durante décadas, miles de familias en samarias habitaron sus viviendas con una certeza frágil: tenían casa, pero no propiedad. Esa realidad comenzó a cambiar de manera estructural con la entrega de 1.500 títulos de propiedad, el volumen más alto registrado en un solo proceso de titulación en la ciudad, un hito que redefine la política de formalización urbana en el Distrito.
El acto central, desarrollado en el Coliseo Mayor, reunió a cerca de 1.000 hogares que recibieron el documento que acredita legalmente la propiedad de sus viviendas. A esta jornada se suman 500 títulos entregados meses atrás, consolidando un total que supera ampliamente los registros históricos de administraciones anteriores, que en conjunto apenas alcanzaron alrededor de 300 titulaciones.
Desde una lectura de gestión pública, el dato no es menor. La titulación masiva no solo representa cumplimiento institucional, también es una herramienta de desarrollo económico y social. Un título de propiedad habilita el acceso al sistema financiero, permite invertir con respaldo legal, incrementa el valor del inmueble y reduce la informalidad en el uso del suelo, uno de los principales retos de las ciudades intermedias en Colombia.
La administración distrital estructuró este proceso como una política prioritaria. Lejos de tratarse de una jornada aislada, el programa exigió meses de trabajo técnico y jurídico. Equipos especializados adelantaron revisiones catastrales, saneamiento de predios, validación de información registral y coordinación interinstitucional para resolver trámites que permanecieron estancados durante años.
El liderazgo del alcalde Carlos Pinedo Cuello se tradujo en una decisión clara: pasar de los anuncios a los resultados medibles. La titulación fue asumida como una deuda histórica con sectores que, pese a haber construido su vivienda con esfuerzo propio, permanecían al margen de la legalidad formal. El resultado fue un proceso sostenido que hoy se refleja en cifras verificables.
La articulación con el Gobierno nacional fue clave para destrabar procedimientos. Entidades como la Superintendencia de Notariado y Registro, el Ministerio de Vivienda y la Coordinación Nacional de Legalización de Tierras acompañaron el proceso, garantizando validez jurídica y respaldo institucional. Este trabajo conjunto permitió acelerar trámites y reducir cuellos de botella administrativos que tradicionalmente ralentizan la titulación.
Desde la Superintendencia de Notariado y Registro se reconoció a Santa Marta como una experiencia destacada a escala nacional, al combinar voluntad política, coordinación técnica y participación comunitaria. El modelo aplicado integró a organizaciones sociales y equipos territoriales, lo que facilitó la identificación de beneficiarios y la verificación de los predios.
La Secretaría de Planeación Distrital tuvo un rol operativo central. Desde allí se lideraron los estudios técnicos y se enfrentaron obstáculos heredados, como inconsistencias en la información predial y procesos inconclusos. La dependencia sostuvo un trabajo continuo para garantizar que cada título entregado cumpliera con los requisitos legales exigidos.
El impacto social fue evidente en los beneficiarios. Familias que esperaron más de diez años, que iniciaron trámites sin respuesta y que convivieron con la incertidumbre jurídica, hoy cuentan con un respaldo legal que transforma su presente y proyecta estabilidad para las próximas generaciones. La propiedad formal deja de ser una aspiración lejana y se convierte en un activo real.
Proyección del programa
En términos urbanos, la titulación masiva contribuye al ordenamiento territorial. Permite planificar mejor la ciudad, facilita la inversión en infraestructura y mejora la relación entre el ciudadano y el Estado. También tiene efectos económicos indirectos, al dinamizar mejoras en vivienda y fortalecer la base patrimonial de los hogares.
La proyección del programa es aún más ambiciosa. La administración distrital fijó como meta alcanzar 5.000 títulos de propiedad entregados al finalizar el periodo de gobierno en 2027. De concretarse, Santa Marta consolidaría uno de los procesos de formalización predial más amplios de su historia reciente.
Con esta entrega, la ciudad deja atrás la titulación como promesa recurrente y la instala como política pública con resultados cuantificables.