El proyecto que contempló la construcción de dos plantas desalinizadoras fue replanteado. La iniciativa ahora se desarrollará con una sola infraestructura ubicada en Pescaíto, una inversión superior a los $786.000 millones que ha despertado el interés de más de 40 empresas y que, según el Gobierno Nacional, no será financiada con cobros adicionales a los usuarios.
Durante décadas, Santa Marta ha enfrentado una crisis constante en el suministro de agua potable. El crecimiento de la ciudad, el aumento de la demanda y las limitaciones del sistema de acueducto han generado restricciones, bajas presiones y dificultades para garantizar el servicio de manera continua en distintos sectores.
En ese contexto, en los últimos años comenzó a estructurarse una alternativa tecnológica para reforzar el abastecimiento: la construcción de plantas desalinizadoras. La propuesta evolucionó con el tiempo y hoy toma una decisión clave, al pasar de dos infraestructuras pensadas en sectores como Taganga y Pozos Colorados, a una sola planta ubicada en el sector de Pescaíto.
El proyecto, que forma parte de la estrategia nacional para fortalecer el sistema hídrico de la ciudad, avanza en su fase de estructuración y se perfila como una de las inversiones más importantes en materia de agua potable para la capital del Magdalena.
¿Por qué el proyecto pasó de dos plantas a una sola?
Cuando la propuesta comenzó a ser socializada, la idea contemplaba dos plantas ubicadas en puntos distintos de la ciudad. El objetivo era ampliar la cobertura y reforzar el suministro en varias zonas del distrito.
Con el avance de los análisis técnicos, financieros y en socialización son la comunidad, la propuesta fue ajustada hasta consolidar una única infraestructura capaz de integrarse al sistema de acueducto y aportar el volumen de agua requerido para fortalecer el servicio.
La decisión también permite concentrar la operación, optimizar recursos y desarrollar un esquema más eficiente para la producción y distribución del agua potable.
¿Por qué fue escogido Pescaíto?
La ubicación seleccionada para la desalinizadora es Pescaíto, uno de los sectores más tradicionales e históricos de Santa Marta.
La elección se produjo después de evaluar diferentes alternativas que estuvieron sobre la mesa durante los últimos años. Entre ellas figuraban Pozos Colorados y Taganga, lugares que inicialmente aparecieron en los anuncios oficiales relacionados con el proyecto.
Finalmente, los estudios realizados determinaron que Pescaíto reunía las condiciones necesarias para albergar la infraestructura y facilitar su conexión con el sistema de distribución que abastece a la ciudad.
¿Qué pasó con las opciones de Taganga y Pozos Colorados?
Ambos sectores hicieron parte de la planeación inicial. Durante varios meses fueron presentados como los sitios previstos para desarrollar las plantas desalinizadoras proyectadas para Santa Marta.
No obstante, el proyecto fue replanteado y las alternativas inicialmente contempladas quedaron descartadas. El nuevo esquema concentra toda la inversión en una sola planta ubicada en Pescaíto.
Este cambio marca un giro importante frente a la propuesta conocida por los samarios durante los últimos años.
¿Cuánto costará la obra?
La inversión estimada supera los $786.000 millones, recursos que serán aportados por el Gobierno Nacional para la construcción, instalación y puesta en funcionamiento de la planta.
La cifra convierte a la desalinizadora en una de las inversiones más importantes realizadas para mejorar la infraestructura de agua potable en Santa Marta.
Además de la construcción de la planta, los recursos también contemplan obras complementarias necesarias para garantizar su operación e integración al sistema de acueducto.
¿La construcción se cobrará en las facturas de los usuarios?
Las autoridades han indicado que no.
La financiación se realizará mediante recursos aportados por la Nación, bajo un esquema que no contempla trasladar el costo de construcción a los usuarios del servicio.
Esto significa que los habitantes de Santa Marta no asumirán el valor de la obra mediante incrementos destinados a recuperar la inversión realizada por el Gobierno Nacional.
¿Cuándo será adjudicado el contrato?
El proceso licitatorio avanza en su fase definitiva y las autoridades esperan concretar la adjudicación dentro del actual periodo presidencial.
La selección del contratista será uno de los pasos más importantes para que el proyecto pueda pasar de la etapa de planeación a la ejecución física de las obras.
La expectativa es que, una vez concluya este proceso, se inicien los trámites finales requeridos para arrancar la construcción.
¿Cuándo comenzarán las obras?
De acuerdo con el cronograma planteado por el Gobierno Nacional, la construcción iniciaría después de culminar la etapa contractual y los procedimientos técnicos exigidos para este tipo de infraestructura.
El proyecto es considerado prioritario dentro de las soluciones planteadas para enfrentar la crisis de abastecimiento de agua en Santa Marta.
¿Cuánta agua producirá la desalinizadora?
La capacidad proyectada se encuentra entre 400 y 600 litros por segundo, volumen que permitirá fortalecer significativamente la disponibilidad de agua potable para la ciudad.
La planta funcionará como una fuente complementaria a las existentes y ayudará a disminuir la presión sobre los ríos que actualmente abastecen a Santa Marta, especialmente durante las temporadas de sequía.
La producción prevista permitirá atender una parte importante de la demanda de agua de la población y mejorar la confiabilidad del sistema.
¿Por qué hay tanto interés de empresas nacionales e internacionales?
El proyecto ha despertado la atención de más de 40 empresas especializadas en infraestructura hídrica y sistemas de desalinización.
La magnitud de la inversión, el tamaño de la obra y su importancia estratégica para una de las principales ciudades turísticas del Caribe colombiano han convertido la licitación en uno de los procesos más atractivos del sector.
Muchas de estas compañías cuentan con experiencia en proyectos similares desarrollados en regiones que dependen de la desalinización para garantizar el acceso al agua potable.
¿Será esta la solución a la crisis histórica del agua?
Aunque la desalinizadora no reemplazará completamente las fuentes actuales de abastecimiento, sí aportará una nueva fuente de agua potable capaz de fortalecer el sistema y aumentar la seguridad hídrica de Santa Marta.
Para una ciudad que durante décadas ha enfrentado restricciones, baja presión y dificultades para garantizar el servicio continuo, la obra representa una de las apuestas más importantes de los últimos años.
Si se cumplen los cronogramas establecidos, Pescaíto pasará de ser uno de los barrios más emblemáticos de Santa Marta a convertirse también en el lugar desde el cual se desarrollará una infraestructura llamada a transformar la relación de la ciudad con uno de sus recursos más escasos: el agua potable.