Home Magdalena La Depresión Momposina vuelve a dar señales de alerta: investigan nueva mortandad de peces en San Zenón

La Depresión Momposina vuelve a dar señales de alerta: investigan nueva mortandad de peces en San Zenón

por Álvaro Quintana Mendoza
Técnicos de Corpamag recorrieron 7,25 kilómetros del caño Peñoncito para tomar muestras de agua que permitan establecer las causas de la mortandad de peces registrada en este corredor hídrico de la Depresión Momposina.

Mientras las comunidades aseguran que el fenómeno se ha repetido en temporadas secas, Corpamag inició una investigación científica para establecer si la causa está relacionada con las condiciones climáticas, la calidad del agua o algún otro factor.

Los primeros en advertir que algo no estaba bien fueron los pescadores. Entre las aguas del caño Peñoncito comenzaron a aparecer especies como arenca, pacora y bocachico sin vida, una escena que volvió a generar preocupación entre las comunidades que dependen de la pesca en esta zona del sur del Magdalena.

Aunque la imagen causó alarma, para quienes conocen el comportamiento de estos humedales no se trata de un hecho completamente desconocido. Episodios similares se han registrado en años anteriores durante temporadas de bajas precipitaciones, cuando el nivel del agua disminuye y las condiciones del ecosistema cambian de forma considerable.

Un corredor vital

El caño Peñoncito no es un cuerpo de agua aislado. Hace parte del sistema hídrico de la Depresión Momposina y funciona como un corredor natural que comunica la ciénaga de Pijiño con el brazo de Mompox, una derivación del río Magdalena que vuelve a unirse al cauce principal aguas abajo.

Esa conexión convierte cualquier alteración ambiental en un asunto de interés regional, ya que el equilibrio de este sistema depende del intercambio permanente de agua entre ciénagas, caños y el río Magdalena.

Durante la inspección realizada por la Corporación Autónoma Regional del Magdalena (Corpamag), los técnicos recorrieron cerca de 7,25 kilómetros, desde el corregimiento de Peñoncito hasta la ciénaga de Pijiño, verificando los sectores donde fueron reportados los peces muertos.

Las respuestas están en el agua

Más que buscar explicaciones apresuradas, la autoridad ambiental decidió acudir a la evidencia científica.

Por esa razón fueron tomadas muestras de agua en distintos puntos del ecosistema para ser analizadas en un laboratorio especializado. Los estudios evaluarán parámetros como oxígeno disuelto, temperatura, pH, conductividad, demanda bioquímica de oxígeno, nitratos, nitritos, clorofila y coliformes, variables que permitirán conocer el estado actual del cuerpo de agua y determinar qué originó la mortandad.

Según explicó Esneider Pallares, funcionario de la Subdirección de Gestión Ambiental de CORPAMAG, los resultados estarán disponibles en un plazo aproximado de 10 a 15 días hábiles y serán la base para definir las acciones que deban adoptarse.

Un fenómeno bajo la lupa

Durante el recorrido, los técnicos también identificaron una disminución en el flujo de agua entre la ciénaga y el caño, una condición que ahora forma parte de la investigación.

Los especialistas buscan establecer si esa reducción en la circulación del agua está asociada a un posible proceso de contaminación o si responde a las condiciones climáticas actuales, caracterizadas por altas temperaturas, bajos niveles de agua y una disminución del oxígeno disponible para las especies acuáticas.

Precisamente, esos factores suelen generar estrés en los peces y afectar su supervivencia cuando coinciden con periodos prolongados de sequía.

La voz de los pescadores

Para los habitantes de la zona, la prudencia resulta fundamental antes de sacar conclusiones.

Wilmer Pérez, representante de la comunidad pesquera de Pijiño del Carmen, recordó que este tipo de situaciones ya se ha presentado en diferentes ciénagas de la Depresión Momposina durante épocas de escasas lluvias y pidió esperar los resultados de los análisis antes de hablar de contaminación o envenenamiento.

Su llamado coincide con la postura de CORPAMAG, que insiste en que cualquier explicación debe sustentarse en evidencia técnica y no en especulaciones.

Más que un caso aislado

La investigación abierta en el caño Peñoncito también vuelve a poner sobre la mesa la necesidad de fortalecer el monitoreo permanente de los humedales del Magdalena.

La Depresión Momposina constituye uno de los sistemas de ciénagas más importantes del país y desempeña un papel esencial en la regulación hídrica, la biodiversidad y la seguridad alimentaria de miles de familias que viven de la pesca artesanal.

Por eso, determinar qué ocurrió en este corredor hídrico trasciende la explicación de un episodio puntual. Los resultados de laboratorio permitirán establecer si la mortandad responde a un fenómeno natural asociado a la temporada seca, a un deterioro en la calidad del agua o a otro factor que requiera medidas ambientales específicas.

Mientras llegan esas respuestas, el episodio deja una nueva señal de alerta sobre la fragilidad de uno de los ecosistemas acuáticos más importantes del Caribe colombiano y la necesidad de mantener un seguimiento permanente a sus condiciones ambientales.

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