La elección de Honorio Henríquez como presidente del Senado y la propuesta de convertir a Barranquilla en capital alterna abren una oportunidad política para el Magdalena. Aunque no garantizan inversiones, sí acercan al departamento a los principales escenarios donde se toman las decisiones del país.
Durante años, las grandes decisiones del país parecían tener una sola dirección: Bogotá. Hoy, ese mapa político comienza a moverse y el Magdalena podría ser uno de los departamentos llamados a aprovechar ese cambio.
La elección del samario Honorio Henríquez como presidente del Senado y la propuesta del presidente electo Abelardo De la Espriella para convertir a Barranquilla en capital alterna no son hechos aislados. Juntos pueden acercar al departamento a los dos principales escenarios donde se definen las decisiones nacionales. Mientras la Presidencia del Senado ya es una realidad, la iniciativa sobre Barranquilla apenas iniciará su trámite en el Congreso. Sin embargo, ambas coinciden en un mismo momento político y podrían fortalecer la capacidad de gestión del Magdalena.
Más cerca de donde se toman las decisiones
Durante décadas, Bogotá concentró las principales decisiones políticas y administrativas del país. Ahora, si la propuesta del nuevo Gobierno prospera, parte de esa dinámica comenzaría a trasladarse al Caribe.
Barranquilla podría convertirse en sede de consejos de ministros, reuniones presidenciales y encuentros con gobernadores, alcaldes y empresarios. Al mismo tiempo, Santa Marta tendría a uno de los suyos ocupando la máxima dignidad del Senado.
En otras palabras, el Magdalena quedaría mucho más cerca de los dos escenarios donde se construyen las decisiones nacionales: el Congreso y el Gobierno.
Una oportunidad para impulsar proyectos
La Presidencia del Senado no permite asignar presupuesto ni aprobar obras por decisión propia. Sin embargo, sí ofrece algo que en política suele marcar diferencias: capacidad de interlocución.
Quien dirige el Senado organiza buena parte de la agenda legislativa, conduce los debates y mantiene un contacto permanente con el Gobierno Nacional y con las diferentes bancadas. Esa posición facilita que iniciativas de interés regional encuentren más espacios para discutirse y, eventualmente, avanzar.
Para el Magdalena esto puede traducirse en mayores posibilidades de impulsar proyectos relacionados con la recuperación de la Ciénaga Grande de Santa Marta, el abastecimiento de agua, la infraestructura vial, la seguridad rural, el fortalecimiento portuario, el turismo y otras iniciativas estratégicas para el departamento.
No significa que esos proyectos vayan a aprobarse automáticamente. Lo que cambia es que tendrán una voz con mayor capacidad de gestión y una presencia más fuerte en la agenda política nacional.
Barranquilla también puede jugar a favor
A simple vista podría pensarse que una capital alterna solo beneficiaría al Atlántico. Sin embargo, la realidad puede ser distinta.
Santa Marta y Barranquilla hacen parte del mismo corredor económico del Caribe y comparten retos en materia de infraestructura, turismo, logística, competitividad y protección ambiental. Si el Gobierno comienza a despachar con mayor frecuencia desde Barranquilla, será más fácil que ministros, directores de entidades y altos funcionarios desarrollen agendas en otros departamentos de la región.
Esa cercanía institucional facilitaría el diálogo con el Gobierno Nacional y podría abrir nuevas oportunidades para gestionar proyectos de alcance regional, especialmente aquellos que requieren coordinación entre varios departamentos. La propuesta, no obstante, deberá superar el trámite de una reforma constitucional antes de convertirse en realidad.
El reto será convertir la influencia en resultados
Tener un samario presidiendo el Senado y un Gobierno con mayor presencia en el Caribe representa una oportunidad política que el Magdalena difícilmente había tenido en los últimos años.
Pero esa ventaja no se traducirá por sí sola en obras o inversiones. Será necesario que la Gobernación, la Alcaldía de Santa Marta, los congresistas, los gremios y el sector empresarial actúen de manera coordinada para presentar proyectos sólidos y aprovechar esa nueva cercanía con los espacios de decisión.
Si la Presidencia del Senado se convierte en un puente para impulsar los proyectos del Magdalena y, al mismo tiempo, el Gobierno acerca parte de su agenda al Caribe, el departamento podría encontrarse frente a una de las coyunturas políticas más favorables de los últimos años. La oportunidad está sobre la mesa; convertirla en desarrollo dependerá, ahora, de la capacidad de gestión de sus dirigentes.