En articulación con la Universidad Cooperativa de Colombia, la autoridad ambiental reunió a expertos, comunidades e instituciones para avanzar en soluciones reales sobre el uso del recurso hídrico y la gestión de cuencas en el departamento.
La Corpamag volvió a tomar la iniciativa en uno de los temas más sensibles para el territorio, el acceso al agua y la gestión de los recursos naturales, liderando un espacio de diálogo que reunió a distintos actores alrededor de la justicia ambiental.
En alianza con la Universidad Cooperativa de Colombia, la entidad desarrolló el encuentro “Justicia Ambiental y Equidad Territorial”, un escenario que no se quedó en lo académico, también sirvió para aterrizar problemáticas reales que afectan a comunidades del Magdalena, especialmente en lo relacionado con el manejo del recurso hídrico.
Corpamag toma la delantera en la gestión ambiental del territorio
El evento hace parte de los compromisos que la corporación viene ejecutando dentro del Pacto por la Sostenibilidad Ambiental y la Agenda Azul Santa Marta 500 años, dos apuestas que buscan ordenar el territorio desde una visión más responsable con el entorno.
Aquí el protagonismo lo asume Corpamag, no solo como autoridad ambiental, también como articulador de procesos que conectan a instituciones, expertos y comunidades, en un departamento donde la presión sobre los recursos naturales sigue siendo alta.
El enfoque fue claro, avanzar en la implementación de los Planes de Ordenación y Manejo de Cuencas Hidrográficas, conocidos como POMCA, instrumentos clave para organizar el uso del agua y evitar conflictos en zonas donde la demanda supera la capacidad del ecosistema.
Durante el encuentro se abordaron casos concretos de cuencas como Bajo Cesar–Ciénaga de Zapatosa, Ciénaga Grande de Santa Marta, Bajo Magdalena y el río Manzanares, territorios donde los desafíos ambientales siguen siendo evidentes.
Del debate a las soluciones: el agua como eje central
Más allá de las conferencias y el conversatorio, el espacio permitió avanzar en algo clave, escuchar a quienes viven la problemática y construir soluciones desde el territorio.
En ese ejercicio participaron consejeros de cuenca, quienes vienen trabajando de la mano con Corpamag en la identificación de necesidades, actores y acciones prioritarias, un proceso que busca ordenar el uso del agua y evitar impactos mayores en el futuro.
El diálogo también incluyó una mirada jurídica, tomando como referencia la Sentencia T-622 de 2016, que reconoce al río Atrato como sujeto de derechos, un precedente que ha cambiado la forma en que se entienden los ecosistemas en el país.
Esa discusión permitió aterrizar conceptos como justicia ambiental y equidad territorial en la realidad del Magdalena, donde el acceso al agua no siempre es igual para todos y donde las decisiones sobre el territorio tienen efectos directos en las comunidades.
Articulación que busca resultados concretos
El encuentro también evidenció la necesidad de mantener el trabajo conjunto entre instituciones, academia y comunidades, un punto en el que Corpamag ha venido insistiendo como parte de su estrategia.
Desde la academia, la participación de la Universidad Cooperativa de Colombia aportó una visión técnica y formativa, mientras que desde las comunidades se expusieron problemáticas como el manejo de aguas residuales, residuos sólidos y la necesidad de fortalecer la organización territorial.
Al final, el ejercicio dejó líneas de acción claras, orientadas a construir una hoja de ruta conjunta que permita mejorar la gobernanza del agua y avanzar en soluciones sostenibles.
Una apuesta por el equilibrio ambiental del Magdalena
Con este tipo de espacios, la Corpamag reafirma su papel como actor clave en la gestión ambiental del departamento, no solo desde el control, también desde la generación de diálogo y conocimiento.
El reto ahora es mantener ese impulso y llevar lo discutido a acciones concretas en el territorio, en un contexto donde la presión sobre los recursos naturales exige respuestas cada vez más claras y efectivas.
La conversación ya empezó, ahora el desafío es que se traduzca en cambios reales para las comunidades y para el equilibrio ambiental del Magdalena.