Corpamag siembra futuro en el Magdalena con viveros que producirán hasta 40.000 árboles al año
Los viveros bioclimáticos entregados en Pijiño del Carmen y Guamal convierten una compensación ambiental en una herramienta permanente para producir material vegetal, formar estudiantes y apoyar la restauración de ecosistemas. La compensación ambiental por el aprovechamiento forestal autorizado a AFINIA Grupo EPM – Caribe Mar de la Costa S.A.S. tomó una nueva dimensión en el […]

Corpamag entregó dos viveros bioclimáticos en Pijiño del Carmen y Guamal, espacios que producirán miles de árboles y fortalecerán la educación ambiental y la restauración de ecosistemas en el Magdalena.
Los viveros bioclimáticos entregados en Pijiño del Carmen y Guamal convierten una compensación ambiental en una herramienta permanente para producir material vegetal, formar estudiantes y apoyar la restauración de ecosistemas.
La compensación ambiental por el aprovechamiento forestal autorizado a AFINIA Grupo EPM – Caribe Mar de la Costa S.A.S. tomó una nueva dimensión en el Magdalena. Corpamag entregó dos viveros bioclimáticos a instituciones educativas de Pijiño del Carmen y Guamal, con capacidad para producir miles de árboles cada año y convertir a estudiantes, docentes y comunidades en actores activos de la restauración ambiental del territorio.
Los viveros fueron instalados en la Institución Educativa Departamental Pijiño del Carmen y en la Institución Educativa Departamental Rural La Rinconada, sede Federico Zambrano De la Hoz, en Guamal. Cada estructura tiene 120 metros cuadrados y puede producir hasta 5.000 plántulas por ciclo.
La iniciativa combina educación ambiental, producción de material vegetal y restauración ecológica, mientras incorpora tecnologías para reducir el consumo de recursos. Los viveros cuentan con germinadores, riego automatizado mediante micronebulizadores de alta presión y un sistema solar fotovoltaico de 1,2 kW que permite su funcionamiento autónomo.
De una obligación ambiental a una capacidad instalada
Para Corpamag, el alcance de estos viveros está relacionado con la posibilidad de mantener una producción permanente de especies destinadas a procesos de recuperación ambiental.
Entre las especies que podrán cultivarse están campano, roble, ceiba, iguamarillo y cedro rosado, además de frutales como guanábana y papaya. Con un manejo adecuado, cada vivero podría alcanzar una producción anual estimada entre 15.000 y 20.000 árboles.
Esto permitirá que las instituciones educativas dispongan de material vegetal para jornadas de arborización, restauración y recuperación de ecosistemas, al tiempo que los estudiantes podrán participar directamente en las diferentes etapas del proceso: germinación, cuidado, producción y siembra.
El director general de Corpamag, Alfredo Martínez Gutiérrez, destacó que la apuesta busca integrar la protección ambiental con la formación de las nuevas generaciones.
“Más que venir a entregar un bien dónde se van a producir árboles, venimos a sellar un compromiso con el medio ambiente y con la educación ambiental”.
El funcionario agregó que la arborización también aporta a la regulación de las temperaturas y al bienestar de las comunidades.
Tecnología, educación y restauración
La infraestructura incorpora energía solar y un sistema de riego automatizado, elementos que permiten optimizar el uso del agua y la energía durante la producción de las plántulas.
El propósito de Corpamag es que estos espacios tengan una utilidad que permanezca en el tiempo y que su funcionamiento esté ligado a los procesos educativos de cada institución. Para ello, estudiantes y docentes podrán involucrarse en la producción de especies que posteriormente serán utilizadas en acciones de restauración y conservación.
Las administraciones municipales también tendrán responsabilidades en el mantenimiento de los viveros y en la articulación de las actividades ambientales que se desarrollen en cada municipio.
Corpamag, por su parte, continuará con asistencia técnica para acompañar la operación y fortalecer los procesos de producción. Este trabajo estará respaldado por profesionales de la Corporación desde su sede en Santa Ana.
La apuesta adquiere relevancia frente a los efectos del cambio climático, ya que la recuperación de cobertura vegetal favorece la regulación térmica, la protección de los suelos y la conservación del agua.
Así, los dos viveros entregados en Pijiño del Carmen y Guamal dejan de ser únicamente una obra de compensación ambiental. Para Corpamag representan una herramienta con capacidad productiva y educativa que puede generar miles de árboles, involucrar a las comunidades y aportar de manera sostenida a la recuperación de los ecosistemas del Magdalena.
