En la capital del Magdalena ocurrió un fenómeno distinto, Iván Cepeda no solo volvió a imponerse en las urnas samarias, también aumentó su votación y amplió la distancia frente a su rival entre la primera y la segunda vuelta.
Los resultados de las elecciones presidenciales dejaron una lectura particular en Santa Marta. Aunque Abelardo de La Espriella alcanzó la Presidencia de la República tras imponerse en el consolidado nacional, la capital del Magdalena siguió una ruta diferente y ratificó su respaldo a Iván Cepeda con una fuerza aún mayor que la observada durante la primera vuelta.
Los datos muestran que Cepeda llegó a la segunda vuelta con una ventaja importante en la ciudad, pero lejos de disminuir, esa diferencia terminó creciendo. El candidato del Pacto Histórico pasó de 112.812 votos en la primera vuelta a 145.942 en la jornada definitiva, lo que representa un aumento de 33.130 sufragios.
De La Espriella también logró crecer en Santa Marta. El hoy presidente electo obtuvo 79.356 votos en la primera vuelta y alcanzó 97.476 en la segunda, sumando 18.120 nuevos apoyos. Sin embargo, ese incremento resultó insuficiente para acercarse a su contendor.
La comparación entre ambas jornadas permite entender mejor el comportamiento de los votantes samarios. En la primera vuelta, la diferencia entre Cepeda y De la Espriella fue de 33.456 votos. En la segunda, la distancia se amplió hasta 48.466 sufragios. En términos absolutos, Cepeda logró aumentar su ventaja en 15.010 votos.
La ciudad, que concentra una porción significativa del electorado del Magdalena, terminó convirtiéndose en uno de los territorios urbanos con mayor respaldo para el candidato derrotado a nivel nacional. Mientras el país se inclinaba por una opción, Santa Marta fortalecía otra.
Una ventaja que creció con el paso de las semanas
Los porcentajes reflejan con claridad ese comportamiento. En la primera vuelta, Cepeda obtuvo el 52,4 % de la votación válida, mientras De la Espriella alcanzó el 36,86 %. La diferencia era amplia, pero todavía existía la expectativa de que la reorganización de fuerzas políticas para la segunda vuelta pudiera modificar el panorama.
Lo que ocurrió fue exactamente lo contrario. Cepeda elevó su participación hasta el 59,1 % de los votos válidos, mientras que De la Espriella llegó al 39,47 %. Ambos avanzaron, pero el crecimiento del primero fue considerablemente superior.
La cifra resulta relevante porque buena parte de los votos que quedaron disponibles tras la salida de otros candidatos terminaron fortaleciendo la candidatura de Cepeda. El resultado sugiere que una porción importante de electores independientes y de quienes respaldaron otras opciones en mayo decidió acompañarlo en junio.
Una ciudad en contravía de la tendencia nacional
El caso de Santa Marta muestra cómo las dinámicas locales pueden diferir de los resultados nacionales. De la Espriella logró construir una mayoría suficiente para llegar a la Casa de Nariño, pero en la capital magdalenense no consiguió revertir la tendencia que ya se había consolidado desde la primera vuelta.
Por el contrario, los números indican que la ventaja de Cepeda se volvió más robusta. Mientras De la Espriella sumó poco más de 18 mil votos entre una elección y otra, Cepeda agregó más de 33 mil, casi el doble de crecimiento.
Ese comportamiento electoral también revela que la ciudad mantuvo una identidad política propia frente al resto del país. Los samarios no cambiaron de preferencia entre una vuelta y otra; por el contrario, profundizaron la decisión que habían tomado semanas antes.
Al final, la paradoja política quedó reflejada en las cifras. Abelardo de la Espriella ganó la Presidencia de Colombia, pero Santa Marta prefirió a Iván Cepeda. Y no solo lo prefirió: le entregó más votos, aumentó su porcentaje de respaldo y amplió la distancia frente al hoy jefe de Estado. Los resultados dejan una conclusión difícil de ignorar: mientras el país elegía presidente, la capital del Magdalena reafirmaba una apuesta política distinta y la hacía con mayor contundencia que en la primera vuelta.