Del caicedismo al respaldo a De la Espriella: Margarita Guerra celebra el porte de armas
La gobernadora del Magdalena, elegida por Fuerza Ciudadana, respaldó el decreto que levanta la suspensión del porte de armas, mientras el departamento votó mayoritariamente por Iván Cepeda en las presidenciales. Mientras el Magdalena votó mayoritariamente por Iván Cepeda en la segunda vuelta presidencial, su gobernadora, Margarita Guerra, acaba de respaldar una de las medidas de […]

Margarita Guerra celebró el decreto sobre el porte de armas, mientras la medida genera debate por sus implicaciones para la seguridad y el control de las armas en el país.
La gobernadora del Magdalena, elegida por Fuerza Ciudadana, respaldó el decreto que levanta la suspensión del porte de armas, mientras el departamento votó mayoritariamente por Iván Cepeda en las presidenciales.
Mientras el Magdalena votó mayoritariamente por Iván Cepeda en la segunda vuelta presidencial, su gobernadora, Margarita Guerra, acaba de respaldar una de las medidas de seguridad más representativas del nuevo Gobierno: el levantamiento de la suspensión general de los permisos para portar armas de fuego. La posición llama la atención por el origen político de la mandataria, quien llegó a la Gobernación como candidata de Fuerza Ciudadana, el movimiento de Carlos Caicedo, y asumió con el compromiso de continuar el proyecto que habían encabezado Caicedo y Rafael Martínez.
El contraste se hizo evidente después de que el presidente Abelardo de la Espriella firmara el Decreto 1368, con el que puso fin a la suspensión general de los permisos de porte para quienes ya cuentan con una autorización vigente, manteniendo los requisitos y controles establecidos por la legislación colombiana.
Guerra no solo evitó cuestionar la decisión, también la respaldó públicamente. «Durante años, mientras los ciudadanos que cumplen la ley enfrentaban restricciones, las estructuras criminales continuaron fortaleciendo su poder de fuego. La seguridad exige recuperar la autoridad y poner todas las capacidades del Estado al servicio de la gente», escribió la gobernadora.
Una posición que contrasta con las urnas
El mensaje de Guerra adquiere una lectura política particular en un departamento que, apenas unos meses atrás, se inclinó con claridad por el candidato del Pacto Histórico.
En la segunda vuelta presidencial, Iván Cepeda obtuvo 347.228 votos en Magdalena, equivalentes al 57,02 %, mientras Abelardo de la Espriella consiguió 255.098 votos, el 41,89 %. En Santa Marta, la diferencia fue incluso mayor: Cepeda alcanzó el 59,10 % frente al 39,47 % de De la Espriella.
La gobernadora, además, llegó al cargo como la candidata de un proyecto político claramente identificado con la izquierda regional. Fuerza Ciudadana la presentó como su carta para conservar la Gobernación y mantener la continuidad del proyecto liderado por Caicedo y respaldado por Rafael Martínez.
Al asumir el cargo, Guerra fue todavía más explícita. Aseguró que fortalecería y continuaría «el legado de transformación que inició Carlos Caicedo, que continuó Rafael Martínez», una declaración que ubicó su administración dentro de esa línea política.
Ahora, sin embargo, su discurso frente a la seguridad coincide con una de las banderas del nuevo Gobierno Nacional.
Guerra también se acerca al discurso de seguridad
El respaldo al decreto sobre armas no aparece aislado. Un día antes de que la mandataria se pronunciara sobre el porte, la propia Gobernación del Magdalena publicó un comunicado en el que Guerra respaldó los primeros 30 días de la administración de De la Espriella y destacó su prioridad sobre la seguridad y la lucha contra las estructuras criminales.
En ese pronunciamiento, la gobernadora calificó como una señal positiva para el departamento la prioridad otorgada por el Gobierno Nacional a la seguridad y destacó operativos de la Fuerza Pública contra la extorsión y el crimen organizado.
El nuevo decreto, por su parte, no establece un porte libre de armas. La medida levantó la suspensión general que pesaba sobre los permisos vigentes, pero mantiene requisitos, restricciones y controles para quienes pueden portar legalmente un arma.
Ahí está precisamente el hecho político que deja abierta la discusión: Margarita Guerra fue elegida como la candidata del caicedismo para mantener en el poder departamental a Fuerza Ciudadana, gobierna un territorio que respaldó mayoritariamente a Cepeda y ahora expresa coincidencias públicas con la política de seguridad del presidente que perdió en Magdalena.
¿Es simplemente una coincidencia frente a una política de seguridad que considera conveniente para el departamento o representa una postura propia de Guerra frente al Gobierno Nacional?
Por ahora, la gobernadora no ha anunciado un cambio de partido ni una ruptura con Fuerza Ciudadana. Lo que sí ha cambiado es el escenario político nacional y, frente a él, Guerra está dejando claras algunas de sus posiciones: respalda a De la Espriella en seguridad, celebra el levantamiento de la suspensión del porte de armas y lo hace desde una Gobernación que llegó a dirigir como heredera del proyecto político de Caicedo y Martínez.
