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Ciénaga Grande se fortalece con un modelo comunitario que impulsa la pesca artesanal y limpia el ecosistema

por Álvaro Quintana Mendoza
Pescadores, jóvenes y recicladores de Puebloviejo y Tasajera trabajan unidos en la recolección de bolsas plásticas para devolverle vida a la Ciénaga Grande y fortalecer la pesca artesanal.

Pescadores, ‘cubeteros’ y jóvenes de Puebloviejo y Tasajera avanzan con un proyecto de economía circular que ha retirado un millón y medio de bolsas plásticas de la Ciénaga y el Caribe, logrando un impacto ambiental y productivo sin precedentes en la región.

Un proceso liderado directamente por las comunidades pesqueras está transformando la relación con la Ciénaga Grande de Santa Marta. La iniciativa “Defensores de la Ciénaga Grande y del Mar” se consolidó como una experiencia que reúne recuperación ambiental, fortalecimiento productivo y trabajo colectivo, con el acompañamiento de la Fundación Eduardoño, la empresa Eduardoño y aliados como la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, Unodc y la empresa de energía Air-e.

El proyecto surgió para enfrentar un problema que por años afectó la pesca artesanal: la acumulación de las bolsas plásticas usadas para conservar el pescado en frío. Estas “cubetas” terminaban en la Ciénaga y en el Mar Caribe, afectando el ecosistema y reduciendo la productividad de una zona clave para el abastecimiento de pescado en Santa Marta, Barranquilla y gran parte del país.

Desde julio de 2024, pescadores, productores de hielo, jóvenes voluntarios y la Asociación de Recicladores y Gestores del Cambio unieron esfuerzos para construir un modelo que combina educación ambiental, reciclaje, buenas prácticas de pesca y organización comunitaria. Durante el primer año lograron recuperar un millón quinientas mil bolsas, involucrar a más de trescientas personas y elevar la recolección de residuos del 15 al 85 por ciento. También formaron a 32 líderes locales capaces de transmitir conocimientos sobre gestión ambiental y cultura oceánica a nuevas generaciones.

El proyecto se enfocó en rescatar la pesca artesanal mediante prácticas productivas más limpias, reducción de residuos y fortalecimiento de la cadena pesquera. Hoy la comunidad trabaja junto a la Fundación Eduardoño para ampliar esta experiencia a todo Puebloviejo, Tasajera y otros corregimientos, con el propósito de crear mecanismos que garanticen continuidad y crecimiento del proceso.

Los avances fueron presentados en Tasajera frente a pescadores, cubeteros, jóvenes voluntarios y organizaciones aliadas como La Tienda de la Empatía y la empresa de energía Air-e, además de representantes de la Alcaldía de Puebloviejo y la gobernadora del Magdalena, Margarita Guerra.

Durante el encuentro, la gobernadora expresó respaldo al proyecto y reconoció la relevancia de fortalecer iniciativas comunitarias centradas en la protección de la Ciénaga Grande. También reafirmó su compromiso de liderar esfuerzos interinstitucionales para la recuperación del complejo lagunar, destacando el potencial de esta experiencia dentro de la agenda ambiental del departamento.

La Fundación Eduardoño, a través de Ivonne Acosta Carbonó, presentó los avances del proceso, subrayando que la meta es llegar a tres millones de bolsas recuperadas. Explicó que el proyecto trabaja de manera directa con pescadores y cubeteros en actividades ambientales que incluyen el sembrado de mangle para mejorar la captura de peces y elevar la calidad del producto pesquero.

Desde Gestores del Cambio, Brey Meléndez Acosta resaltó que el trabajo educativo ha sido clave para que la comunidad entienda el impacto de sus acciones. Señaló que antes llegaban hasta cinco millones de bolsas al ecosistema cada año, cifra que se redujo de forma significativa gracias a la labor de recolección, clasificación y entrega a empresas recicladoras.

La Unodc a través de su asistencia territorial en la región Caribe, valoró el proceso por su impacto en la mitigación de daños ambientales y su contribución a una pesca sostenible. Destacó además que los formadores que lideran las actividades pertenecen a la misma comunidad, lo que facilita la continuidad del modelo.

“Defensores de la Ciénaga Grande y del Mar” avanza como una referencia para otros territorios que buscan recuperar sus ecosistemas mientras fortalecen actividades productivas tradicionales. La experiencia demuestra que el liderazgo local, el acompañamiento técnico y la organización comunitaria pueden generar resultados concretos para zonas históricamente afectadas por la contaminación y la falta de oportunidades.

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