Durante cuatro días, el festival reunió a más de 22 mil asistentes, generó una derrama económica estimada en $2.200 millones y abrió más de 800 oportunidades laborales temporales, confirmando el papel de los eventos como motor de desarrollo urbano.
Santa Marta cerró una intensa jornada cultural y económica con el SamaFest, un evento que dejó resultados medibles para la ciudad. Más allá del entretenimiento, el festival se tradujo en movimiento comercial, generación de empleo y fortalecimiento del turismo urbano, según el balance oficial entregado por el Observatorio de Estudios Económicos de Santa Marta (ODECS). La estimación preliminar señala un impacto económico cercano a los $2.200 millones, resultado de cuatro días de actividades que convocaron a más de 22 mil personas.
El impacto se sintió de manera directa en sectores clave de la economía local como restaurantes, ventas de alimentos y bebidas, transporte urbano, comercio formal e informal, servicios logísticos, montaje y producción hicieron parte de una cadena de valor que se activó de forma simultánea. Esta dinámica confirmó que los eventos de ciudad tienen capacidad real para conectar cultura con actividad productiva, beneficiando a distintos actores económicos en un corto periodo de tiempo.
Uno de los indicadores más relevantes fue la generación de empleo. El SamaFest permitió la creación de más de 800 puestos de trabajo temporal, entre empleos directos e indirectos. Personal logístico, técnicos, artistas, vendedores, promotores y equipos de producción encontraron en el festival una fuente de ingreso, lo que aportó alivio económico a numerosos hogares durante los días de realización del evento.
Desde la administración distrital se destacó el resultado como parte de una estrategia orientada a diversificar la economía local. El alcalde Carlos Pinedo Cuello señaló que el festival evidenció la capacidad de Santa Marta para organizar encuentros de gran escala que activan la ciudad y generan oportunidades. En su balance, resaltó la articulación entre cultura, emprendimiento y sector privado como un modelo que permite dinamizar el mercado laboral y el comercio local.
El enfoque económico del SamaFest también fue subrayado por la Secretaría de Desarrollo Económico y Competitividad. Su titular, Carlos Jaramillo Ríos, explicó que este tipo de eventos trascienden las cifras globales, ya que representan ingresos diarios para emprendedores, visibilidad para marcas emergentes y escenarios de circulación para el talento artístico local y nacional. De acuerdo con el funcionario, la planificación y coordinación interinstitucional fueron claves para lograr un impacto amplio y ordenado.
La industria creativa y cultural ocupó un lugar central en el festival. Más de 220 artistas participaron en la programación, entre músicos, cantantes, bailarines y artistas circenses, lo que permitió una oferta diversa y constante durante los cuatro días. Esta participación no solo fortaleció la agenda cultural de la ciudad, también generó contratación artística y técnica, ampliando el alcance económico del evento.
A la par, el SamaFest funcionó como vitrina comercial. Más de 140 emprendedores y alrededor de 30 marcas locales y nacionales encontraron un espacio para ofrecer productos y servicios a miles de asistentes. Para muchos de ellos, el festival representó un escenario de ventas directas y posicionamiento de marca, con un flujo constante de público que favoreció el consumo local.
La producción del evento también resaltó la articulación público-privada. Desde Dussan Producciones, empresa encargada de la organización, se destacó que el festival fue concebido con un enfoque integral, orientado tanto al disfrute ciudadano como a la activación económica. La respuesta del público y de los participantes confirmó, según su director Fernando Dussan, que Santa Marta cuenta con condiciones logísticas, humanas y comerciales para seguir desarrollando encuentros de gran formato.
En términos de turismo urbano, el SamaFest aportó a la ocupación de servicios asociados a visitantes locales y regionales. El movimiento en transporte, hospedaje informal, gastronomía y comercio complementario evidenció que los eventos culturales pueden convertirse en un atractivo adicional dentro de la oferta turística de la ciudad, ampliando el consumo durante fines de semana y temporadas específicas.
Con este balance, la Alcaldía de Santa Marta ratificó su intención de continuar promoviendo eventos que activen la economía, generen empleo y fortalezcan el tejido cultural. El SamaFest quedó posicionado como una herramienta estratégica dentro del Plan de Desarrollo “Santa Marta 500 +”, al demostrar que la cultura y el entretenimiento pueden integrarse de forma efectiva a la agenda económica y turística del Distrito, con resultados concretos y verificables para la ciudad.