Home Portada Petrismo llevó a su archienemigo a la presidencia del Senado: las dos caras de Honorio Henríquez

Petrismo llevó a su archienemigo a la presidencia del Senado: las dos caras de Honorio Henríquez

por Álvaro Quintana Mendoza
Honorio Henríquez, senador por Magdalena, fue elegido presidente del Senado para el periodo legislativo 2026-2027 en una votación que evidenció una inusual convergencia entre sectores del uribismo y del petrismo, reconfigurando el panorama político del Congreso.

Un dirigente identificado durante más de una década con el uribismo alcanzó la máxima dignidad de la corporación gracias a una mayoría que incluyó el respaldo de sectores del petrismo, una alianza que evidencia cómo los intereses estratégicos pueden reconfigurar viejas rivalidades políticas.

En política, los adversarios de ayer pueden convertirse en los aliados circunstanciales de hoy. Esa fue la principal lectura que dejó la elección del samario Honorio Henríquez como presidente del Senado para el periodo 2026-2027.

Con 56 votos, Henríquez derrotó a Alfredo Deluque, el candidato respaldado por el presidente electo Abelardo de la Espriella, en una votación que sorprendió por la convergencia entre el uribismo y sectores del petrismo, dos fuerzas que durante años protagonizaron algunos de los debates más duros del escenario político nacional.

La elección no solo convirtió al senador magdalenense en la cabeza del Congreso. También dejó una señal sobre la capacidad del Legislativo para construir mayorías alrededor de objetivos coyunturales, incluso entre sectores que hasta hace poco parecían políticamente irreconciliables.

Un dirigente con experiencia en el Estado

Nacido en Santa Marta el 24 de julio de 1971, Honorio Henríquez es abogado de la Universidad de La Sabana y construyó buena parte de su carrera en el sector público antes de llegar al Congreso.

Fue secretario general del Ministerio del Interior, ocupó encargos en el Ministerio de Justicia y, entre 2006 y 2012, dirigió la Escuela Superior de Administración Pública (ESAP), entidad responsable de la formación de servidores públicos en Colombia. Desde 2014 ocupa una curul en el Senado como integrante del uribismo, convirtiéndose en una de las voces más visibles de ese sector político.

Durante su paso por el Congreso ha impulsado iniciativas relacionadas con el sistema de salud, la protección de hospitales, la estabilidad laboral y otros proyectos sociales, además de ocupar cargos de dirección dentro del Senado.

Las luces y las sombras

Su hoja de vida combina experiencia administrativa y legislativa con episodios que también generaron controversia.

Uno de ellos corresponde a su gestión al frente de la ESAP. Durante ese periodo avanzó el proyecto para construir la sede de la entidad en Santa Marta, una obra que con el paso de los años terminó convertida en un elefante blanco y dio lugar a cuestionamientos e investigaciones administrativas sobre su ejecución. Aunque ese episodio marcó parte de su gestión, Henríquez continuó su carrera política y posteriormente llegó al Senado de la República.

Esa dualidad explica por qué su elección genera opiniones divididas. Para sus seguidores representa un dirigente con amplia experiencia legislativa y capacidad para conducir el Congreso. Para sus críticos, su trayectoria también está acompañada de controversias que han alimentado el debate público.

La paradoja política

Quizá el hecho más llamativo de la elección no fue únicamente el triunfo de Honorio Henríquez, sino la forma como se construyó la mayoría.

Durante años, el senador ha sido identificado como uno de los principales exponentes del uribismo en el Congreso y un férreo contradictor de las posiciones impulsadas por el gobierno de Gustavo Petro. Sin embargo, la elección de la nueva mesa directiva mostró que la política parlamentaria puede abrir espacios para acuerdos inesperados cuando existen intereses comunes.

La convergencia entre sectores del uribismo y el petrismo permitió frenar la aspiración del candidato respaldado por el presidente electo Abelardo de la Espriella y produjo la primera gran demostración de independencia del Senado frente al nuevo gobierno antes de su posesión.

Un mensaje para Magdalena

El ascenso de Henríquez también tiene lectura regional.

Magdalena vuelve a tener a uno de sus dirigentes ocupando uno de los cargos más importantes del Congreso, en un momento en que el departamento comienza a mover las fichas de cara a las elecciones regionales del próximo año.

Aunque todavía es prematuro anticipar alianzas territoriales, la votación en el Senado demuestra que las fronteras entre bloques políticos pueden ser más flexibles de lo que tradicionalmente se creía cuando los intereses estratégicos así lo exigen.

La llegada de Honorio Henríquez a la Presidencia del Senado no solo fortalece su liderazgo nacional. También abre un nuevo capítulo en la política colombiana, marcado por acuerdos inesperados y por una realidad que volvió a quedar en evidencia dentro del Capitolio: en el Congreso, las mayorías suelen construirse alrededor de objetivos políticos concretos, incluso entre antiguos adversarios.

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