Por increíble que parezca, la Unidad de Restitución de Tierras está siendo señalada por campesinos, de desalojarlos de sus tierras.
Con una voz inundada en llanto, una niña de ocho años pide a la justicia que le preste atención a su mamá, luego que le dijeran que debe desalojar su casa.
Los encargados de notificarla, fueron funcionarios de la Unidad de Restitución de Tierras, que llegaron hasta la vereda Mata de Guineo, en San Ángel, Magdalena.

Funcionarios de la Unidad de Restitución de Tierras notificaron del desalojo a 16 familias en total.
En el territorio, se adelantan acciones de restitución de tierras a víctimas. Pero en este caso, los desalojados no son terratenientes ni hombres de la guerra.
Son una ama de casa, un profesor y sus tres hijos, que compraron legalmente la propiedad hace 27 años y que de la noche a la mañana, se les ordenó desalojar.
VER: Por desalojo irregular de Alcaldía y Parques, pescador en grave estado
TAMBIÉN SON VÍCTIMAS
Lizeth Silva Avendaño es el rostro de este drama. Cuenta, que en 2017 se le notificó que la pequeña finca en la que vive, está en proceso de restitución.
Su antiguo dueño, identificándose como víctima del conflicto armado, argumentó que la vendió debido a la presión por la presencia de las guerrillas en la zona.
El comprador, fue el padre de Manuel Barrios Marriaga, esposo de Lizeth. Allí, con mucho esfuerzo, construyeron su casa y compraron sus primeras reces de cría.
En 1999 tuvieron que mudarse para Santa Marta, debido a las acciones violentas de los paramilitares. Volvieron un año después, esperanzados, pero con miedo.
VER: Víctimas del conflicto en Magdalena hablan en Comisión de la Verdad
REVISIÓN DEL CASO
A finales de 2018, funcionarios de la Unidad de Restitución les dijeron que debían desalojar, ya que el Estado le devolvió la propiedad al reclamante y antiguo dueño.
Iniciaron entonces un proceso judicial, en el que buscaba que se le ampararan sus derechos, pues tenían los documentos que acreditaban la compra legal del predio.

Lizeth Silva, tiene en su poder los papeles que acreditarían la compra legal del predio.
Con tres menores, no tienen otra casa en la que albergarse y es este su único hogar. El abogado de oficio no los ayudó, buscaron otro abogado y los estafó.
Al igual que la familia de Lizeth, son otras 15 familias en la misma situación. Por medios propios lograron que una magistrada los escuchara y pidiera una revisión.
VER: Restituyen 286 hectáreas de tierra a víctimas en Chibolo y San Ángel
¿Y SUS DERECHOS?
Dadas las condiciones del caso, hace algunas semanas las autoridades iniciaron un proceso de caracterización de las personas que pretenden desalojar.
Sólo piden, que se les respete sus derechos y en caso de que se ratifique su desalojo, se les de una vivienda digna. Pues el reclamante tendría otros predios.

En su pequeña finca de Mata de Guineo, Lizeth y su familia sobreviven por la venta de leche.
Ellos en cambio no tienen para dónde irse. En sus palabras, es como si el Estado reparara a unas víctimas desplazando a otras. Pero aún no han sido escuchados.
Hace algunas semanas, les notificaron que aún por la fuerza, harían el desalojo. Aún no acaba la revisión de su caso, pero ahora viven con la angustia del desamparo.
VER: Radiografía de la atención a víctimas del conflicto en Magdalena
¡Lo preocupante es que el panorama cambió! Desde que comenzó el mes de noviembre se observa un incremento en los casos diarios y en las dos primeras semanas del mes el promedio por día es alarmante.
“Lo anterior nos indica de qué estamos comenzando, al parecer, una segunda curva de Covid 19 en el Distrito de Santa Marta y esto en parte es responsabilidad de los ciudadanos que no están cumpliendo con el uso de los protocolos de bioseguridad” expresó Henrique Toscano.





Con este dispositivo se realizará su monitoreo para el seguimiento y registro de datos de todos sus movimientos, profundidad y desplazamiento por la ciénaga y sus caños. Este dispositivo fue posible adquirirlo gracias a la gestión articulada de Corpamag, la Fundación ProCAT Colombia y Petrobras.
En agosto de 2020, gracias al trabajo interinstitucional entre Coralina, la Fuerza Área de Colombia, la Policía Nacional y la Corporación Autónoma Regional del Magdalena Corpamag, regresó al Departamento del Magdalena.
Corpamag, trabaja incansablemente por llevar agua dulce al ecosistema de la Ciénaga Grande de Santa Marta, a través de obras de recuperación hidráulica y ambiental en diferentes caños y cuerpos de agua. Estos trabajos no sólo permiten la recuperación del bosque de manglar, sino la protección de la biodiversidad que allí habita.









