La ciudad entra en una etapa determinante con el inicio del Plan Maestro de Acueducto y Alcantarillado. Gobierno Nacional, Distrito, academia y ciudadanía consolidaron una ruta técnica que organiza décadas de rezagos y prepara un paquete de obras que supera los 4 billones.
El encuentro reunió a más de 150 samarios y dejó ver un ambiente distinto a otros momentos en los que Santa Marta discutió su crisis hídrica. La presencia de la viceministra de Agua y Saneamiento Básico, el Departamento Nacional de Planeación, secretarias del Distrito, Alcalde y la Universidad del Magdalena como interventor del proyecto, envió un mensaje contundente.
Durante años, Santa Marta ha padecido una estructura hídrica insuficiente para su crecimiento urbano. Las redes datan de épocas en las que la ciudad tenía menos de la mitad de sus habitantes actuales, la captación siempre ha sido precaria y las obras de ampliación terminaron postergadas por falta de financiación, fallas técnicas o decisiones políticas no sostenidas. Ese contexto explica la reacción de buena parte de los asistentes, que valoraron que la socialización no se limitara a un anuncio, sino a la presentación de una hoja técnica con respaldo financiero.
El Distrito enfatizó que la construcción del Plan Maestro de Acueducto y Alcantarillado representa un quiebre en la manera de planificar. En administraciones pasadas, las soluciones se abordaron de forma fragmentada, en muchas ocasiones con intervenciones que no dialogaban entre sí, pues bien, la nueva metodología obliga a que cada obra, grande o pequeña, se ancle a un sistema integrado, revisado por entidades nacionales y con intervención académica permanente que estará a cargo de la Universidad del Magdalena.
Una herramienta que reordena todo el sistema de agua y alcantarillado
El Ministerio de Vivienda explicó que el Plan Maestro es una matriz de ingeniería capaz de definir caudales, cargas futuras, líneas de conducción, redes pluviales, etapas de expansión y niveles de demanda. En la práctica funciona como el esqueleto técnico sobre el cual se justifican y priorizan inversiones.
Los funcionarios nacionales resaltaron que este tipo de planificación es indispensable en ciudades que presentan déficit histórico. En Santa Marta las necesidades crecieron más rápido que la capacidad instalada y el deterioro del sistema se profundizó por falta de intervenciones integrales. La viceministra señaló que el objetivo es dejar atrás decisiones precipitadas que generaron obras inconclusas o sin impacto real.
La Universidad del Magdalena, como interventor, elaborará informes periódicos dirigidos a la ciudadanía. Ese componente se resaltó varias veces durante la jornada: los voceros del Gobierno sostuvieron que la transparencia será un criterio obligatorio, de modo que las decisiones se registren con soportes verificables.
Obras en marcha que se articulan al Plan Maestro
El documento técnico, que tendrán que realizar ajustes, los cuales fueron exigidos por el Gobierno Nacional, ya existen contratadas varias intervenciones que se integrarán a la matriz definitiva. La ampliación de la planta de El Curval se posiciona como una de las obras más robustas. Las dos etapas, cuyo dinero está garantizado, permitirán aumentar la producción de agua tratada y mejorará el abastecimiento en zonas donde la presión es insuficiente. La ampliación se proyecta como una pieza fundamental para que la ciudad soporte la demanda en periodos secos.
Las dos plantas desalinizadoras cuentan con recursos asegurados a través del Conpes 4159. El Gobierno Nacional destinó 786 mil millones para estos proyectos, que se construirán con acompañamiento técnico de la Essmar y seguimiento académico está en fase de socialización con las comunidades. De acuerdo con el Ministerio, estas instalaciones serán determinantes para estabilizar el suministro en sectores con mayor déficit.
La rehabilitación de la Ebar Norte representa otro avance que genera expectativas. Desde 1998 esta estación no recibía una intervención estructural. Hoy se ejecuta un paquete cercano a 31 mil millones que busca corregir fallas que provocaron rebosamientos en zonas críticas del Distrito. El secretario de Infraestructura, Luis Felipe Gutiérrez, explicó que esta obra permitirá mejorar el transporte de aguas residuales y fortalecer la red del alcantarillado.
Los pozos profundos también avanzan como una medida inmediata. Son 12, financiados con cerca de 20 mil millones. Su función será reforzar el caudal en sectores donde la demanda supera la capacidad actual. Las redes internas, con recursos asignados por 600 millones, comenzarán a ejecutarse en los próximos días, priorizando barrios que llevan años con fallas en la distribución.
El Plan de Gestión de Demanda, con un presupuesto de 861 millones, complementa el paquete. Su misión consiste en sectorizar, medir consumos y reducir pérdidas. La eficiencia es crucial en un sistema con fugas que comprometen el agua disponible.
Por su parte, el Plan Maestro avanza como el componente estratégico de mayor peso. Cuesta 37 mil millones y define las obras de conducción, colectores pluviales, drenajes y proyecciones futuras. Su función es asegurar que cada inversión responda a cálculos verificables y que no se repitan errores estructurales del pasado.
Tensión política en medio de la socialización
En medio de la jornada, el alcalde Carlos Pinedo Cuello, lanzó un mensaje que generó inquietud: “Hay sectores en Santa Marta que buscan frenar estas obras”. La frase abrió un debate entre asistentes, quienes recordaron episodios previos en los que proyectos claves quedaron detenidos por decisiones administrativas o disputas políticas. Aunque no se mencionaron responsables, la advertencia reflejó el ambiente político alrededor del proyecto.
Para algunos líderes presentes, la presencia del Gobierno Nacional reduce el margen de maniobra de cualquier actor que intente detener obras estratégicas.
Una inversión total que alcanza los 4 billones
El Distrito calcula que las intervenciones, sumadas en su conjunto, llegan a 4 billones. Es el paquete más grande en la historia del acueducto y alcantarillado de Santa Marta. Gobierno Nacional y Distrito aseguraron que la financiación está garantizada y que el proyecto continuará con soporte técnico verificable.
La ciudad entra en una etapa de obras de gran escala. Si los tiempos se cumplen, Santa Marta podría resolver rezagos que arrastra desde hace décadas y construir una infraestructura capaz de responder a su crecimiento urbano.