Un operativo entre Corpamag y la Policía Nacional permitió el decomiso de 122 huevos de iguana en Puebloviejo, Magdalena.
El tráfico ilegal de fauna silvestre sigue siendo una de las mayores amenazas para la biodiversidad en Colombia. Cada operativo exitoso contra esta actividad no solo representa una victoria institucional, sino también una oportunidad para reflexionar sobre la responsabilidad que tenemos como sociedad frente a la protección de los ecosistemas.
En esta ocasión, una acción conjunta entre la Corporación Autónoma Regional del Magdalena (Corpamag) y la Policía Nacional permitió el decomiso de 122 huevos de iguana en el municipio de Puebloviejo, Magdalena. Los huevos eran transportados y comercializados de manera ilegal, sin ningún tipo de permiso ambiental, violando abiertamente la normativa que protege la fauna silvestre del país.
Este hecho, más allá de una simple cifra, evidencia una problemática profunda: la extracción de especies de su entorno natural no solo afecta a los animales involucrados, sino que pone en riesgo la estabilidad de ecosistemas completos y la salud de las comunidades humanas.
Operativo en Puebloviejo: así se logró el decomiso
El procedimiento se realizó en el marco de las acciones permanentes de control contra el tráfico de fauna silvestre. Gracias a labores de vigilancia, seguimiento e información ciudadana, las autoridades lograron identificar el transporte irregular de los huevos de iguana.
Durante el operativo, se constató que los responsables no contaban con ningún permiso para la extracción, transporte ni comercialización de este producto de origen silvestre. De inmediato, los 122 huevos fueron incautados y puestos a disposición del Centro de Atención y Valoración de Fauna Silvestre (CAVFS) de Corpamag.
Allí, personal técnico especializado evaluó el estado del material y aplicó los protocolos establecidos por la ley para su manejo y disposición final.
¿Por qué es tan grave extraer huevos de iguana?
La iguana verde (Iguana iguana) cumple un papel clave en los ecosistemas donde habita. Es una especie herbívora que contribuye a la dispersión de semillas y al equilibrio de la vegetación. Atentar contra su reproducción afecta directamente la dinámica natural de los ecosistemas.
De acuerdo con la evaluación técnica realizada tras el decomiso, la extracción de 122 huevos implica una afectación estimada de al menos ocho hembras reproductoras. Cada una de ellas pierde su capacidad de reproducirse en ese ciclo, lo que reduce de manera significativa la población futura de la especie.
Cuando se sacan los huevos de su entorno natural:
- Se interrumpe el ciclo reproductivo.
- Se reduce la diversidad genética.
- Se debilitan las poblaciones locales.
- Se altera el equilibrio ecológico.
Es decir, no se trata solo de “huevos”, sino de generaciones completas que nunca llegarán a existir.
Maltrato animal: la cara oculta del tráfico ilegal
La extracción de huevos de iguana no es una práctica inocente. En muchos casos implica:
- Captura forzada de hembras adultas.
- Extracción violenta del aparato reproductivo.
- Confinamiento en condiciones inadecuadas.
- Manipulación sin controles sanitarios.
Todo esto constituye maltrato animal. Los animales sufren estrés extremo, lesiones graves e incluso la muerte durante estos procedimientos.
Detrás de cada producto ilegal de fauna hay una cadena de sufrimiento invisible, que rara vez se muestra al consumidor final.
Riesgos para la salud pública
Además del daño ambiental y animal, el consumo y manipulación de huevos de iguana representa un riesgo para la salud humana.
Estos productos pueden ser portadores de enfermedades zoonóticas, es decir, infecciones que se transmiten de animales a personas. Una de las más frecuentes es la salmonelosis, que puede causar: Fiebre, Dolor abdominal, Diarrea severa.
Deshidratación, especialmente peligrosa en niños y adultos mayores
Tanto quienes comercializan como quienes consumen estos productos se exponen a graves problemas de salud, muchas veces sin saberlo.
Manejo técnico: ¿qué pasó con los huevos decomisados?
Según la normatividad vigente, los productos de fauna silvestre incautados deben recibir un tratamiento técnico que garantice:
- La seguridad sanitaria.
- La imposibilidad de que regresen al mercado ilegal.
- Un manejo ambientalmente responsable.
En este caso, los 122 huevos de iguana fueron sometidos a un proceso de disposición final mediante enterramiento controlado. Este procedimiento evita:
- La propagación de enfermedades.
- La reutilización ilegal.
- La contaminación ambiental.
Aunque no es posible devolverlos a su entorno natural, este proceso garantiza que no sigan alimentando la cadena del tráfico ilegal.
El tráfico de fauna en Colombia: un problema persistente
Colombia es uno de los países más biodiversos del mundo, pero también uno de los más afectados por el comercio ilegal de especies silvestres. Cada año, miles de animales y subproductos son extraídos de sus hábitats para:
- Venta como mascotas.
- Consumo humano.
- Uso ornamental.
- Medicina tradicional ilegal.
Las especies más afectadas incluyen:
- Aves exóticas.
- Reptiles como iguanas y tortugas.
- Mamíferos silvestres.
- Anfibios y peces ornamentales.
Este mercado ilegal mueve grandes sumas de dinero y suele estar vinculado a otras economías ilícitas.
Marco legal: lo que dice la ley
La legislación colombiana es clara: la caza, extracción, transporte, comercialización y consumo de animales silvestres y sus subproductos está prohibida.
Quienes incurran en estas prácticas pueden enfrentar:
- Sanciones administrativas.
- Multas económicas.
- Procesos penales.
- Penas de prisión en casos graves.
Las autoridades ambientales y la Policía Nacional trabajan de manera articulada para hacer cumplir estas normas, pero la participación ciudadana es fundamental.
El papel de Corpamag en la protección ambiental
Corpamag cumple un rol clave en la defensa de los ecosistemas del Magdalena. A través de:
- Operativos conjuntos.
- Programas de educación ambiental.
- Atención y rehabilitación de fauna.
Procesos sancionatorios
La entidad busca no solo castigar las malas prácticas, sino también generar conciencia sobre la importancia de convivir en armonía con la naturaleza.
El Centro de Atención y Valoración de Fauna Silvestre es una de sus herramientas más importantes, donde se reciben animales decomisados para su recuperación, cuando es posible.
Denunciar permite:
Salvar animales.
Proteger ecosistemas.
Prevenir enfermedades.
Frenar economías ilegales.
Cada reporte ciudadano puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte de una especie.
Un llamado a la conciencia
El decomiso de 122 huevos de iguana en Puebloviejo no es solo una noticia: es un reflejo de lo que aún está en riesgo. Cada animal silvestre cumple una función en la naturaleza, y al eliminarlo o explotarlo, alteramos un equilibrio que tardó miles de años en construirse.
Cuidar la fauna no es una opción, es una obligación moral, ambiental y social. Respetar la vida silvestre es respetar nuestra propia vida, porque de ella dependen los ecosistemas que nos dan agua, aire, alimentos y bienestar.
Decir no al tráfico ilegal es decir sí a un futuro sostenible, donde humanos y naturaleza puedan coexistir en equilibrio.
VER:Dejen de comer huevos de iguana ¡Incautaron 4.000!