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Kelyn González y Elizabeth Molina, las dos mujeres que marcan el pulso electoral en Magdalena

por Álvaro Quintana Mendoza
Kelyn González y Elizabeth Molina, dos liderazgos femeninos que hoy se disputan la Cámara y marcan el pulso político del Magdalena.

Con trayectorias distintas y estrategias propias, Kelyn y Elizabeth se consolidan como las principales figuras femeninas en la contienda por la Cámara.

En la lista del Partido Liberal Colombiano por el Magdalena, el liderazgo recae sobre Kelyn Johana González Duarte, actual representante a la Cámara que busca repetir curul respaldada por una estructura consolidada y por una red de apoyos que ha sabido expandir en municipios estratégicos del departamento.

Su presencia en el Congreso y su trabajo territorial la ubican, según distintas lecturas políticas locales, como una de las candidatas con mayor probabilidad de mantenerse en el Capitolio.

Su crecimiento político ha estado acompañado por su esposo y mentor, Rodrigo Roncallo, actor determinante en la estrategia electoral que hoy sostiene su aspiración.

En las elecciones atípicas pasadas, la pareja respaldó abiertamente la candidatura de Carlos Caicedo y su movimiento Fuerza Ciudadana, una decisión que reconfiguró el mapa de alianzas y abrió un debate que aún sigue vigente: ¿esa cercanía representa un traslado efectivo de votos o responde a un entendimiento político útil para ambos sectores?

Los datos electorales recientes muestran que Fuerza Ciudadana mantiene una base importante en Santa Marta y su área de influencia, mientras el liberalismo conserva arraigo en zonas rurales y en estructuras tradicionales del Magdalena.

En ese cruce de intereses, González Duarte ha logrado posicionarse como un puente entre corrientes que, aunque compiten en el discurso, encuentran coincidencias en la práctica. Esa capacidad de diálogo le ha permitido ganar margen frente a otras casas políticas y, de paso, reducir la dispersión del voto liberal.

En un departamento caracterizado por pactos transversales, su nombre aparece con ventaja, no solo por la visibilidad que otorga la curul actual, también por la manera en que ha sabido consolidar apoyos en concejos municipales y liderazgos comunitarios. El cálculo político indica que, si logra mantener la cohesión de su base y sumar respaldos estratégicos, su opción de repetir es concreta.

Elizabeth Molina Campo y la firmeza de la coalición

En la Coalición Demócrata Amplia por la Paz, integrada por el Partido Demócrata Colombiano, el Partido La Fuerza de la Paz y el Movimiento Alianza Democrática Amplia, el nombre que concentra atención es el de Elizabeth Sabina Molina Campo.

Su trayectoria como diputada del Magdalena, junto con una participación constante en debates regionales, la proyecta como la principal favorita dentro de su lista.

Molina ha construido una imagen de carácter y claridad en sus posturas frente al gobierno departamental y frente al caicedismo, aunque en meses recientes su discurso ha mostrado matices que algunos interpretan como una estrategia para ampliar su radio de acción electoral.

 En un departamento polarizado, suavizar tonos puede convertirse en una herramienta para atraer votantes indecisos sin renunciar a una identidad política definida.

Sobre su situación jurídica, afronta un proceso por pérdida de investidura derivado de su ejercicio como diputada. De acuerdo con la legislación colombiana, la pérdida de investidura implica sanciones específicas cuando existe fallo en firme, pero no toda investigación o trámite conlleva automáticamente inhabilidad para aspirar a la Cámara de Representantes.

Ella misma ha sostenido en escenarios públicos que su candidatura no se encuentra impedida, mientras el proceso sigue su curso en las instancias correspondientes.

El componente político adquiere otra dimensión cuando se observa que su esposo, actual diputado del Magdalena, no solo mantiene presencia activa en la Asamblea, también respalda abiertamente su aspiración a la Cámara. Ese acompañamiento le aporta estructura, visibilidad territorial y una red de apoyos que amplía su alcance electoral.

Más que un detalle personal, ese respaldo se convierte en un factor estratégico dentro de la campaña, pues en el Magdalena las construcciones políticas suelen consolidarse en equipo, combinando experiencia institucional con trabajo en los municipios, una fórmula que puede resultar determinante en una contienda cerrada.

Fichas clave y cálculos estratégicos

En la lista liberal también figura Pablo José Acuña Herrera, esposo de la hija de Carlos Caicedo, un vínculo que lo sitúa en el centro de las lecturas políticas. Su cercanía familiar con el exgobernador es un hecho público y, aunque no existe confirmación oficial de una estrategia alternativa dentro del movimiento, su nombre aparece con frecuencia en conversaciones sobre eventuales escenarios de contingencia.

Cabe señalar que, lejos de los micrófonos y los tarjetones, surge el nombre de Eloiza Villarroel, exesposa de Carlos Caicedo, como una pieza de experiencia en la estrategia política regional.

No figura como aspirante, pero en diversos círculos se le señala como parte del engranaje que orienta la campaña de su yerno, Pablo Acuña, aportando conocimiento electoral y relaciones construidas a lo largo de los años.

Otra figura con recorrido es Ingrid Johana Aguirre Juvinao, quien durante más de una década acompañó el proyecto político de Caicedo y posteriormente tomó distancia. Haber obtenido su escaño en elecciones pasadas demuestra capacidad electoral propia, aunque sostener ese capital sin el respaldo integral de una estructura amplia representa un desafío que exige presencia constante en territorio y alianzas renovadas.

Por su parte, en la coalición alternativa destaca Mario Rafael Sanjuanelo Durán, activo en recorridos por Santa Marta y municipios intermedios. Detrás de su candidatura se identifica el apoyo de una estructura política con influencia en el Atlántico, conocida en escenarios regionales como el clan Torres, que busca proyectar su incidencia hacia el Magdalena. La combinación de respaldo empresarial y organización electoral lo convierte en un competidor con capacidad de movilización significativa.

Un escenario abierto con liderazgo femenino

El Magdalena ha sido históricamente escenario de disputas entre clanes y movimientos con fuerte arraigo territorial. En este contexto, la presencia de Kelyn González y Elizabeth Molina como favoritas en sus respectivas listas introduce una competencia marcada por liderazgo femenino, experiencia acumulada y estrategias diferenciadas.

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