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Del aula al doctorado: Unimagdalena rompe otro techo académico con 90 nuevos posgraduados

por Álvaro Quintana Mendoza
Unimagdalena graduó a 90 nuevos especialistas, magísteres y doctores, en una ceremonia que dejó un hecho histórico para la institución con la titulación del primer Doctor en Ingeniería formado dentro de la Alma Mater.

La universidad pública del Magdalena graduó especialistas, magísteres y doctores en una ceremonia marcada por un hecho histórico: la titulación del primer Doctor en Ingeniería formado dentro de la institución.

En el Caribe colombiano graduarse de un posgrado todavía representa mucho más que recibir un diploma. Para muchos profesionales significa resistir, estudiar mientras trabajan, sostener familias, atravesar dificultades económicas y apostar por la educación en una región donde las oportunidades siguen siendo limitadas para quienes buscan avanzar académicamente.

Por eso la más reciente ceremonia de graduación de Unimagdalena terminó cargada de un simbolismo distinto. No solamente por los 90 nuevos especialistas, magísteres y doctores que recibieron sus títulos, sino porque dejó una escena que hace algunos años parecía lejana para la universidad pública del Magdalena: la graduación del primer Doctor en Ingeniería formado dentro de la institución.

El acto académico fue desarrollado por el Centro de Posgrados y Formación Continua y reunió a profesionales de 16 programas adscritos a cinco facultades, consolidando el crecimiento que ha tenido la universidad en formación avanzada, un terreno que históricamente estuvo concentrado en grandes capitales del país.

El primer Doctor en Ingeniería formado en casa

Uno de los momentos que más atención generó durante la ceremonia fue la graduación de Álvaro Espeleta Maya, docente de planta de la Facultad de Ingeniería, quien se convirtió oficialmente en el primer Doctor en Ingeniería titulado por Unimagdalena.

El hecho no pasó desapercibido dentro de la comunidad académica porque representa un avance importante para una universidad pública regional que durante años luchó por fortalecer su oferta doctoral y competir en escenarios de investigación que tradicionalmente dominaron instituciones de ciudades como Bogotá, Medellín o Cali.

Espeleta Maya explicó que su proceso doctoral estuvo enfocado precisamente en el área donde desarrolla su trabajo académico y aseguró que el conocimiento adquirido será aplicado en proyectos dirigidos a estudiantes y comunidades.

Su graduación también refleja otro fenómeno silencioso que viene ocurriendo dentro de Unimagdalena: docentes y trabajadores de la misma institución están optando por cualificarse dentro de la universidad, fortaleciendo así las capacidades internas de investigación y formación.

Posgrados en una región marcada por desigualdades

Aunque la ceremonia estuvo rodeada de reconocimientos y discursos institucionales, también dejó sobre la mesa una realidad que atraviesa a muchos de los graduados: hacer estudios de posgrado en el Caribe colombiano continúa siendo un desafío económico y social.

Muchos profesionales deben dividir su tiempo entre trabajo, familia y estudio para poder avanzar académicamente, especialmente en departamentos como Magdalena, donde las brechas laborales y salariales siguen golpeando a gran parte de la población.

Por eso varios de los graduados resaltaron el papel que ha tenido Unimagdalena en abrir oportunidades de formación avanzada para personas que, en otras circunstancias, difícilmente habrían podido acceder a especializaciones, maestrías o doctorados.

Uno de los casos que más llamó la atención fue el de Dagoberto Mata Daza, egresado de la Maestría en Promoción y Protección de los Derechos Humanos, militar en retiro y víctima de minas antipersonales, quien destacó el valor de la educación como herramienta para seguir reconstruyendo proyectos de vida en territorios afectados por el conflicto armado.

La universidad pública que comenzó a competir en otro nivel

Durante años, hablar de doctorados en universidades públicas regionales parecía reservado para muy pocas instituciones del país. Hoy el panorama empieza a cambiar lentamente y Unimagdalena busca posicionarse dentro de ese nuevo escenario académico.

La ceremonia de graduación también evidenció cómo la universidad viene apostándole a fortalecer áreas de investigación, formación científica y producción de conocimiento, en medio de un contexto nacional donde muchas regiones todavía enfrentan dificultades para retener profesionales altamente capacitados.

Ese desafío sigue siendo enorme.

Porque mientras más personas logran especializarse y alcanzar niveles avanzados de formación, también aumenta el riesgo de fuga de talento hacia otras ciudades del país ante la falta de oportunidades laborales y de investigación en el Caribe.

Ahí aparece uno de los grandes retos para el Magdalena: no solamente formar profesionales con alto nivel académico, sino crear condiciones para que ese conocimiento permanezca en el territorio y se traduzca en desarrollo real para la región.

Unimagdalena insiste en fortalecer la formación avanzada

La ceremonia fue presidida por directivos universitarios encabezados por la vicerrectora Académica, Leynin Caamaño Rocha, y la directora del Centro de Posgrados y Formación Continua, Silvia Burgos Bohórquez, quienes destacaron el crecimiento que ha tenido la institución en programas de formación avanzada.

Durante su intervención, la Vicerrectora insistió en que los nuevos graduados representan una muestra del impacto que puede generar la educación pública cuando logra conectarse con las necesidades sociales y profesionales del territorio.

El mensaje también estuvo dirigido a los egresados de programas relacionados con educación, recordando el papel que tienen los docentes en contextos marcados por desigualdades y problemas estructurales que siguen afectando a muchas comunidades.

Mientras tanto, para los nuevos especialistas, magísteres y doctores, la ceremonia cerró años de esfuerzo académico, aunque también abrió otro desafío que pocas veces se menciona en los actos protocolarios: encontrar espacios en una región que todavía lucha por convertir el conocimiento en oportunidades reales.

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