El programa Conexión Global 2.0 de Unimagdalena despide a un grupo histórico de jóvenes que cursarán su próximo semestre en el exterior. Detrás de las cifras hay historias de inclusión, resiliencia y el cumplimiento de sueños que parecían inalcanzables para comunidades vulnerables de la región.
Cuando un estudiante cruza el Atlántico para ingresar a una universidad en Alemania, Suecia o España, la noticia suele enfocarse en el logro académico. Sin embargo, lo verdaderamente novedoso e inspirador de la última cohorte del programa Conexión Global 2.0 de la Universidad del Magdalena no radica únicamente en los prestigiosos destinos, sino en los rostros y los orígenes de quienes viajan. Esta vez, la internacionalización dejó de ser un privilegio exclusivo para convertirse en un puente de equidad social.
Bajo el liderazgo del rector Pablo Vera Salazar, la Oficina de Relaciones Internacionales (ORI) ha dado un giro transformador a la movilidad académica con la convocatoria «Conexión Global 2.0 + Incluyente, Diversa e Innovadora». Para el semestre 2026-II, aproximadamente 50 estudiantes de diversos programas presenciales y del Centro de Estudios a Distancia y Formación Virtual (CREO) se dispersarán por países como Polonia, Portugal, República Checa, Brasil, México y Chile.
La verdadera innovación: romper el molde de la exclusión
Lo que pocos ven en los titulares, pero que constituye el núcleo de esta estrategia, es el perfil de los beneficiarios. Entre el equipaje de estos jóvenes no solo van libros y expectativas; van las realidades de estudiantes indígenas, afrocolombianos, personas con discapacidad, víctimas del conflicto armado, jóvenes desplazados y aquellos clasificados en las condiciones más vulnerables del Sisbén IV (grupos A y B). Además, el programa incluye a destacados miembros de Talento Magdalena, la iniciativa que lleva la educación superior a los municipios más apartados del departamento.
«Este año se ha incrementado el número de beneficiarios», destaca la economista magíster Carolina González Ortega, jefa de la ORI, al explicar cómo la institución ha logrado democratizar el acceso a universidades de reconocido prestigio internacional. Para prepararlos ante el choque cultural y los desafíos de la autonomía en el extranjero, los seleccionados participaron en cuatro intensas sesiones de entrenamiento integral antes de emprender el vuelo.
Historias que inspiran
Para muchos, este viaje representa derribar muros mentales arraigados por generaciones. Sebastián Mauricio Guardiola Ríos, estudiante de séptimo semestre de Ingeniería Civil, viajará por primera vez fuera de Colombia con rumbo a la Universidad de Cantabria, en España. Su testimonio refleja la realidad de miles de jóvenes de la región: «Al entrar a una universidad, nunca pasó por mi mente decirme que me irían a enviar a otro país».
En ese mismo sentido, Shantel Dayana Carrascal Ahumada, estudiante de sexto semestre de Derecho, asumirá el reto en la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, en Chile, viendo esta oportunidad como una forma de retribuir el respaldo de su Alma Máter y llevar con orgullo el nombre de su territorio.
Este esfuerzo no es un hecho aislado, sino parte estructural del Plan de Desarrollo Unimagdalena Comprometida 2020-2030. Con estas acciones, la universidad demuestra que la calidad académica y la competitividad internacional no están reñidas con la inclusión social; por el contrario, se potencian cuando se abren las puertas a quienes más lo necesitan.