Malas acometidas eléctricas que tienen contacto diario con agua, cables que cuelgan de los registros y una conexión improvisada al transformador generan alerta máxima.
La nueva sede del colegio del barrio Bastidas es una bomba de tiempo a punto de estallar. Los estudiantes dan clases en un edificio cuyas conexiones eléctricas son totalmente inseguras.
Un edificio que no tiene ni cinco meses de haberse puesto en funcionamiento tiene problemas de toda índole pero el más grave en este momento es el circuito eléctrico.
El nueve de julio antes de que ingresaran los estudiantes se destaparon los registros eléctricos con la sorpresa de que estaban inundados de aguas residuales.
Con el objeto de reducir el riesgo latente, la ‘creativa’ solución fue taponar las salidas de agua con bolsas y tela, tapones que por supuesto no resisten la presión del agua.
UNA AMENAZA
El barrio Bastidas luchó por más de tres años para que les entregaran por fin el colegio y a pesar del incumplimiento y las dudas se inauguró el 21 de enero.
La fachada ¡Excelente! Más bonita de lo que se veía en el render, pero los problemas de la infraestructura son de fondo.
Juan José Vargas presidente de la Junta Comunal pide una intervención urgente.







