Combinando su conocimiento ancestral con la tecnología, los nativos de Taganga, le ganan al coronavirus vendiendo la pesca artesanal en redes sociales.
El cierre de playas decretado como medida de prevención por el coronavirus, significó el fin de la actividad turística en puntos claves de Taganga.
El desempleo de cientos de familia, conllevó a la migración de trabajadores del sector turístico al trabajo de sus antepasados: la pesca artesanal.

El cierre de playas por el coronavirus frenó la actividad de hoteles y restaurantes en Taganga.
En grupos de 10 personas, salen a bordo de ‘cayucos’, lanchas o canoas; para pescar en playas cercanas o arriesgarse en altamar. Todo un desafío.
Pasan de tres a nueve días en cada faena pero la gran dificultad está en tierra firme: cuesta encontrar compradores que paguen un precio justo.
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COMERCIO A MEDIAS
La pandemia por coronavirus cerró los servicios de hoteles y restaurantes. Nadie va a Taganga a hacer turismo y mucho menos a comprar pescado.
La parálisis de la actividad comercial en Santa Marta se convirtió en una oportunidad para Taganga, echándole mano a las redes sociales.
La actividad pesquera y las redes sociales, han salvado a Taganga del coronavirus.