Más de 300 académicos de 45 países participan en un encuentro que reconoce el papel de la Universidad del Magdalena como actor académico en la discusión mundial sobre transición energética.
La Universidad del Magdalena no solo alberga un evento internacional, también consolida su nombre en una conversación global que hoy marca decisiones sobre el futuro energético. Desde su campus se desarrolla la Primera Conferencia para la Transición más allá de los Combustibles Fósiles, un espacio que reúne a más de 300 académicos y expertos de al menos 45 países, en una agenda que se extenderá hasta el 29 de abril.
El encuentro, liderado por el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible junto con el Gobierno del Reino de los Países Bajos, pone en discusión uno de los temas más sensibles a nivel mundial, la reducción del uso de combustibles fósiles y la necesidad de transformar los modelos energéticos. En ese contexto, la presencia de Unimagdalena no se limita a ser sede, su participación responde a un proceso académico que ha venido creciendo en investigación, formación y propuestas en este campo.
La jornada inició con un acto liderado por pueblos indígenas de la Sierra Nevada, un momento que marcó el tono del encuentro al integrar conocimiento ancestral con los debates científicos. Este enfoque ha sido clave dentro del evento, ya que conecta la visión académica con realidades territoriales que enfrentan de manera directa los efectos del cambio climático.
Durante la instalación, el rector Pablo Vera Salazar destacó que la energía debe entenderse como un elemento que atraviesa la vida social y económica, no solo como un recurso técnico. En esa línea, explicó que la universidad ha venido fortaleciendo programas como Ingeniería Energética, además de impulsar proyectos internos relacionados con energías limpias, incluyendo iniciativas de generación solar dentro del campus.
Este tipo de apuestas le han permitido a la institución avanzar en la construcción de un perfil académico alineado con los desafíos actuales, lo que se refleja en su participación activa en espacios internacionales. La conferencia, en ese sentido, funciona como un escenario donde ese trabajo previo toma relevancia frente a expertos de distintas partes del mundo.
La agenda del evento se desarrolla sobre tres ejes centrales que atraviesan la discusión global. Por un lado, se analiza cómo reducir la dependencia económica de los combustibles fósiles, un tema que implica transformaciones profundas en sectores productivos. También se abordan cambios en la oferta y la demanda energética, enfocados en la sustitución progresiva de fuentes tradicionales. Finalmente, se discute el papel de la cooperación internacional, clave para cerrar brechas entre países en la implementación de estas políticas.
La participación de académicos provenientes de Europa, América Latina y otras regiones permite contrastar experiencias y modelos que ya están en marcha, así como identificar retos comunes. En este escenario, Unimagdalena aparece como un punto de conexión entre el conocimiento global y las realidades del Caribe colombiano.
Desde el ámbito docente e investigativo, también se ha resaltado el valor de este tipo de espacios. Profesores vinculados a líneas de transición energética han señalado que el encuentro permite articular investigación aplicada con necesidades concretas del territorio, lo que abre la puerta a soluciones más ajustadas a contextos locales.
El desarrollo de esta conferencia ocurre en un momento en el que la discusión sobre cambio climático y energía ha ganado mayor urgencia a nivel internacional. En ese panorama, el rol de las universidades resulta determinante, no solo en la formación de profesionales, también en la generación de conocimiento y propuestas que puedan incidir en políticas públicas.
La presencia de este evento en el campus no es un hecho aislado. Responde a una estrategia institucional que busca posicionar a la universidad en redes académicas globales y fortalecer su participación en debates de alto nivel. Este tipo de escenarios, además, amplía las posibilidades de cooperación con otras instituciones y centros de investigación.
Con la agenda en marcha hasta el 29 de abril, Unimagdalena se mantiene como un actor visible dentro de una discusión que sigue en desarrollo. El resultado de estos diálogos no será inmediato, pero sí marcará líneas de acción que tendrán impacto en distintos países, incluyendo Colombia.