Home Portada Margarita Guerra comenzó a mover una agenda conjunta que hace algunos años parecía imposible en Santa Marta

Margarita Guerra comenzó a mover una agenda conjunta que hace algunos años parecía imposible en Santa Marta

por Álvaro Quintana Mendoza
La Industrial abrió la primera mesa conjunta entre Gobernación, Alcaldía y Cámara de Comercio para recuperar escenarios históricos de Santa Marta.

La restauración de La Industrial abrió el camino para nuevas mesas técnicas entre Gobernación y Alcaldía alrededor del estadio Eduardo Santos y la IED de Taganga, en un ambiente institucional muy distinto al que vivía el Magdalena durante años.

La imagen comenzó a llamar la atención rápidamente en Santa Marta. Funcionarios de la Gobernación del Magdalena, representantes de la Alcaldía Distrital, directivos de la Cámara de Comercio y delegados de la CAF sentados en una misma mesa hablando de recuperación urbana, educación e infraestructura pública.

Aunque la reunión giraba alrededor de la restauración del edificio de la antigua IED La Industrial, el verdadero mensaje terminó siendo otro: el cambio en la manera en que hoy se está moviendo la política institucional del Magdalena bajo el gobierno de Margarita Guerra.

Durante años, escenarios de articulación entre Gobernación, Distrito, gremios y otros sectores no eran comunes dentro del panorama político departamental. El estilo que predominó en buena parte de la era de Fuerza Ciudadana estuvo marcado por confrontaciones constantes con sectores empresariales, institucionales y políticos, generando una relación distante entre distintas entidades de poder en Santa Marta.

Ahora la sensación empieza a verse diferente. La restauración de La Industrial no solamente aparece como un proyecto de infraestructura educativa, también se convirtió en el primer gran símbolo de una agenda conjunta que comienza a construirse entre Gobernación y Alcaldía para intentar rescatar escenarios históricos de la ciudad.

Y detrás de ese ambiente de articulación aparece una figura que empieza a marcar diferencias dentro del mismo movimiento político que la llevó al poder: Margarita Guerra.

La Gobernación toma la iniciativa

Aunque la reunión contó con participación de varias instituciones, fue la Gobernación del Magdalena la que lideró oficialmente la mesa técnica junto a la CAF —Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe— para avanzar en la búsqueda de recursos destinados a la restauración integral de La Industrial.

La gobernadora delegó para este proceso a la secretaria de Educación, Betty Horta; la secretaria General, Estefany Idárraga; y el secretario de Infraestructura, Efraín Vargas, quienes comenzaron a construir la hoja de ruta técnica que permitirá desarrollar estudios estructurales y gestionar el posible financiamiento internacional.

El mensaje político detrás de ese movimiento no pasó desapercibido. Margarita Guerra empieza a mostrar una manera distinta de gobernar, mucho más enfocada en la articulación institucional y menos marcada por el tono confrontacional que durante años caracterizó al sector más fuerte de Fuerza Ciudadana.

En Santa Marta, varios sectores comenzaron a notar precisamente eso: la gobernadora parece interesada en construir puentes y abrir espacios de trabajo conjunto incluso con actores que históricamente estuvieron alejados del caicedismo.

La Industrial abre una puerta más grande

El rescate del histórico edificio de La Industrial sería apenas el inicio de esa nueva dinámica institucional.

Tras la reunión, se conoció que Gobernación y Alcaldía comenzarán también mesas técnicas para estudiar proyectos relacionados con el antiguo estadio Eduardo Santos y la Institución Educativa de Taganga, dos escenarios que durante años acumularon deterioro, abandono y promesas incumplidas.

Ese detalle tiene enorme peso político porque muestra algo que en otras administraciones resultaba difícil de ver: entidades trabajando sobre una misma agenda de ciudad sin que las diferencias políticas terminen bloqueando los proyectos.

En el caso del Eduardo Santos, por ejemplo, el escenario lleva años convertido en una deuda histórica para Santa Marta. Desde la inauguración del Sierra Nevada, el viejo estadio quedó prácticamente congelado entre anuncios de remodelación y propuestas que nunca terminaron aterrizando.

La situación de la IED de Taganga tampoco es nueva. Habitantes del corregimiento y sectores educativos llevan años denunciando problemas de infraestructura y necesidades urgentes dentro de la institución.

Ahora ambos escenarios entrarán en la agenda técnica que comenzó a construirse desde la reunión de La Industrial.

Un ambiente distinto al de otros años

Lo que empieza a ocurrir en el Magdalena tiene además una lectura política inevitable.

Durante buena parte del dominio de Fuerza Ciudadana, la relación entre Gobernación, Alcaldía, empresarios y gremios estuvo marcada por choques permanentes. El discurso político giraba alrededor de una narrativa de confrontación frente a sectores tradicionales, generando un ambiente institucional muchas veces fragmentado.

Por eso hoy llama tanto la atención ver mesas compartidas entre la Gobernación, la Cámara de Comercio y otras entidades alrededor de proyectos conjuntos para la ciudad.

La presencia activa de la Cámara de Comercio de Santa Marta para el Magdalena, liderada por Carlos Jaramillo Ríos, también refleja ese cambio de ambiente. Hace algunos años, encuentros de este tipo no eran frecuentes y en muchos casos terminaban rodeados de tensiones políticas.

La administración departamental comienza a mostrarse más abierta a construir relaciones institucionales amplias, entendiendo además que proyectos de gran escala necesitan gestión compartida, diálogo y articulación técnica.

Margarita empieza a construir un sello propio

Aunque llegó respaldada por la estructura política de Fuerza Ciudadana, Margarita Guerra empieza a enviar señales de autonomía en la manera de gobernar.

Su administración se ha mostrado menos enfocada en la confrontación pública y más interesada en construir gobernabilidad alrededor de acuerdos institucionales y proyectos conjuntos.

Eso no significa una ruptura política con el movimiento que la llevó al poder, aunque sí marca diferencias claras en las formas y en el tono de gobierno.

En Santa Marta muchos comienzan a interpretar esa actitud como un intento de la gobernadora por construir un liderazgo más institucional, menos polarizante y con capacidad de sentar en la misma mesa a sectores que durante años permanecieron separados por disputas políticas.

La reunión de La Industrial terminó reflejando precisamente eso.

El reto será pasar de las mesas a las obras

Por ahora, las reuniones representan el primer paso de procesos que todavía deberán superar estudios técnicos, estructuración financiera y gestión de recursos.

Sin embargo, el impacto político ya comenzó a sentirse.

La Industrial dejó de ser solamente un edificio deteriorado y pasó a convertirse en el símbolo de una etapa institucional distinta en el Magdalena, una en la que Gobernación, Alcaldía y otros sectores empiezan finalmente a trabajar alrededor de objetivos comunes.

Y en medio de esa nueva dinámica, Margarita Guerra comienza a consolidar una imagen que hasta hace poco parecía difícil de construir dentro de Fuerza Ciudadana: la de una gobernadora capaz de sentar actores distintos en la misma mesa y mover proyectos conjuntos sin necesidad de convertir cada discusión en una batalla política.

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