El respaldo al Plan 2026–2027 refleja un ambiente de cohesión política que permite consolidar la hoja de ruta del departamento.
La gobernadora Margarita Guerra consiguió lo que durante años fue difícil en el Magdalena, alinear a la Asamblea en torno a una misma hoja de ruta, lo que se reflejó en la aprobación en primer debate del Plan de Desarrollo 2026–2027, una señal clara de cohesión institucional y trabajo articulado entre los distintos sectores del departamento.
El documento, denominado “Con Más Resultados 12+1 Ruta del Cambio para Superar la Pobreza”, recibió el respaldo de los diputados de la Comisión del Plan, en un ambiente marcado por el diálogo, la concertación y la construcción de acuerdos, factores que han sido determinantes para que la iniciativa tenga un trámite fluido desde su presentación.
Este escenario contrasta con momentos anteriores en los que el trámite de proyectos estratégicos enfrentaba tensiones políticas, hoy la dinámica es distinta, con una Asamblea que responde en bloque a una propuesta construida con participación territorial y respaldo de distintos actores.
La hoja de ruta recoge elementos del proceso adelantado durante la administración de Rafael Martínez, pero bajo el liderazgo de Margarita Guerra se consolida un ambiente de unidad que permite que las iniciativas se discutan y se respalden con mayor rapidez, alineando intereses en torno al desarrollo del departamento.
El Plan está estructurado en cuatro grandes ejes enfocados en equidad, sostenibilidad ambiental, empleo y productividad, junto con el fortalecimiento del gobierno participativo, estos componentes se desarrollan a través de 13 movilizaciones, 30 programas y 67 subprogramas que buscan impactar de manera integral los distintos sectores del Magdalena.
En materia de inversión, la administración proyecta 2.17 billones de pesos para 2026 y 1.74 billones para 2027, recursos orientados a reducir la pobreza, cerrar brechas sociales, fortalecer la infraestructura y dinamizar la economía, con un enfoque que también incorpora la sostenibilidad ambiental.
Uno de los factores que explica esta cohesión es la articulación con alcaldes, líderes sociales y sectores productivos, quienes han participado en la construcción del documento, generando un sentido de pertenencia frente al plan que hoy se traduce en respaldo político dentro de la Asamblea.
El eje central de la propuesta es la superación de la pobreza, mediante el fortalecimiento del acceso a derechos fundamentales como salud, educación, alimentación, vivienda y servicios públicos, priorizando a las poblaciones más vulnerables y reconociendo las realidades de cada subregión del Magdalena.
A esto se suma el impulso a la productividad, con énfasis en sectores como el agro, el turismo, la infraestructura y la economía popular, con el objetivo de generar empleo digno y fortalecer las dinámicas económicas del territorio.
La aprobación en primer debate refleja no solo el contenido del plan, también un cambio en la forma en que se construyen y respaldan las decisiones en el departamento, con una Asamblea que actúa de manera articulada frente a una propuesta común.
En este escenario, la discusión se ha centrado en los alcances y la viabilidad del documento, permitiendo que el proceso se mantenga ordenado y con respaldo político, consolidando un entorno favorable para la ejecución de las políticas públicas planteadas.
Intertítulo: Una Asamblea alineada en torno al desarrollo del Magdalena
El paso del Plan hacia la plenaria se da en medio de un ambiente de entendimiento entre la administración departamental y los distintos sectores políticos, lo que permite que las decisiones se tomen con mayor coordinación y respaldo.
El proyecto continuará ahora su trámite en la plenaria de la Asamblea, donde se definirá su aprobación final, en un contexto que refleja una dinámica de unidad en torno a la hoja de ruta del Magdalena.