Desde hace dos meses, el señor Octaviano Romero vive en precarias condiciones en el inconcluso escenario deportivo que le encomendaron cuidar. El contratista a quien la Alcaldía de Santa Marta le adjudicó la obra, le adeuda desde hace más de dos meses $4.265.000 de su remuneración como vigilante.
Eran las 6:35 de la tarde del 29 de julio, Santa Marta festejaba 493 años de fundación; mientras tanto, un hombre detrás de unos barrotes y a oscuras demostraba necesidad.
La escena se ha vuelto normal para los vecinos del coliseo de Gaira quienes a diario pasan por el lugar para suministrarle algún tipo de ayuda al señor Octaviano Romero.
La única acompañante de Octaviano Guerrero es una fiel y tierna perrita.




