Hace 189 años murió en la Quinta de San Pedro Alejandrino de Santa Marta, no sólo El Libertador de cinco naciones, sino un hombre de luces y sombras, prolijo en aventuras amorosas, de linaje ilustre, abusador de las bebidas alcohólicas y dueño de 2.000 esclavos que trabajaban en una decena de haciendas de su propiedad.
‘El Padre de la Patria’ es uno de los títulos nobiliarios que hoy encierra el mito detrás de Simón Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar Tres Palacios.
Su apellido no es casualidad, de hecho, es la prueba fehaciente de su abolengo: ‘platudo’, hacendado, perteneciente a la ‘highlight’ venezolana y educado en Europa.

Esta es hoy, la imponente y majestuosa Hacienda San Mateo donde nació y creció Simón Bolívar
Se formó en la misma España que desterró de Latinoamérica, pese a que mientras vivió, su educación, su más grande amor y sus auxiliadores; nacieron allí.
Su riqueza le permitió tener un maestro personal y viajar por el Viejo Continente. Conoció de cerca las mieles y placeres de la aristocracia que nos sometía.
VER: Estudiantes Colombianos visitan la Quinta de San pedro Alejandrino
SIBARITA Y ESCLAVISTA
Conoció los burdeles de moda en el corazón del Antiguo Continente, de hecho, en París, presenció la propia coronación de Napoleón Bonaparte.
Era sólo un niño ‘pupi’, disfrutando los excesos para calmar la pena de su prematura viudez. No era en nada, el joven que después gestó la independencia.
Gracias a los avances científicos, se pudo hacer esta reconstrucción de como lucía El Libertador
