Rosmery y Braulio Rafael Britto Pérez son dos hermanos samarios que se han caracterizado por ser intrepidos a la hora de afrontar la vida como una oportunidad para enseñarle a niños, niñas y jóvenes; la importancia de mantener vivo nuestro legado cultural en la danza, el canto y la pintura.
Braulio Rafael Britto Pérez y su hermana Rosmery descubrieron temprano que el talento artístico que abunda en el barrio Ondas del Caribe debía tener propósito.
Los grupos de danza, canto y pintura se convirtieron en la excusa perfecta para alejar a los niños, niñas y jóvenes; de vicios y malos hábitos que los rodean.

Otra capacidad artística de Braulio está representada en la pintura.
Rosmery, quien enviudó cuando tenía 26 años, encontró en esta filantropía la justificación para acompañar a su hermano, aprender y transmitirle a los chicos.
Ambos nacieron en Santa Marta y él, primero que ella, exploró el mundo de la pintura, el baile y las artes plásticas que tantas alegrías les han multiplicado.
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EL PRIMER GRUPO
Los primeros pasos artísticos los dieron hace 22 años cuando decidieron organizar un grupo de danza y pintura con muchachos residentes en el barrio El Cundí.
La experiencia fue tan satisfactoria en ese sector del corazón de Santa Marta que la extendieron a los suburbios: Cristo Rey, Don Jaca, La Paz, San Martin y otros.
Braulio y Rosmery comenzaron la tarea artística hace 22 años.

