Santa Marta es el epicentro de programas pioneros, para proteger al jaguar de la extinción, producto de la caza, el turismo y los incendios.
Por increíble que parezca, fueron los incendios forestales ocurridos en la Sierra Nevada de Santa Marta en 2012 los que impulsaron la protección del jaguar.
La especie, considerada en vía de extinción, quedó en el blanco de la caza indiscriminada, luego de ser un asesino letal de ganado y animales domésticos.

Con cámaras trampa, los científicos le siguieron el rastro a las especies de jaguar.
Era apenas comprensible, al verse desplazado de su hábitat natural, vio alterado sus hábitos de caza y con ello, su exposición a la defensa del ser humano.
Luego que Corpamag recibiera reiterados reportes sobre asesinatos de jaguares, llegó el momento de ponerse al frente e idear un plan, que ahora, es inspiración.
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LA RUTA DEL JAGUAR
De la mano de un equipo de expertos, primero estudiaron el comportamiento del felino más grande del continente americano, así como sus avistamientos en la zona.
Posteriormente, entendieron, que con los incendios en la parte alta de la Sierra Nevada, las especies tuvieron que trasladarse hasta la zona cafetera del resguardo.
La importancia del jaguar en la cosmovisión indígena, fue vital para protegerlo.